jueves, enero 27, 2011

Temor y burbujas.

He concluido el retrato del bello rostro de María Teresa León y comienzo el de Camille Claudel. En mi lista figuran nombres como Julia de Burgos, Else Lasker-Schüler, Wislawa Szymborska, Safo, Mary Shelley o Ingeborg Bachmann, gracias a las recomendaciones de mis divagantes. Para comienzos de marzo debo tener mis veinte retratos que compondrán la exposición, a la que aún queda dar título, aunque barajo la posibilidad de Aquellas tan otras. Estará un mes expuesto. Ya va tomando forma el temor. Culebrea en mi estómago junto con las burbujas de mi futura hija. Afortunadamente, mi pequeño Mario me anima dándome su preciosa opinión y aunque colaboró en el corta y pega de María Teresa León, su preferido es el de Pizarnik. Tal vez, a partir de entonces, cuando recoja de la sala los retratos, este blog enmudezca. No para siempre, desde luego. Pero puede que quede dormido como un príncipe encantado.

sábado, enero 22, 2011

Niña entronada

Niña entronada
sin mácula
-epicúrea antropomorfa-
con su halo de pureza,
mente-crisalida
metamorfosis soñada.
Seducción contenida
y unos dedos palpando
los pechos en flor.
Indómita belleza que empuja
al abandono del reino infantil,
del simbolismo del cuento contenido.
Atrás quedarán los sombrereros locos,
las golondrinas mensajeras,
los príncipes convertidos en bestia.
Muy atrás.

domingo, enero 16, 2011

martes, enero 11, 2011

Dibujos.

Dibujos para la poesía
del pájaro encerrado,
de la reina reclusa,
de la lectora profunda,
de la poeta bipolar,
de la apasionada,
de la ensimismada.
Dibujos para la poesía
de la pequeñez.

domingo, enero 09, 2011

Encanto y desencanto de un hombre sin gracia, por Andrés Portillo.

Encanto y desencanto de un hombre sin gracia es el título de la primera novela que mi amigo Andrés Portillo trajo hasta mi casa para deleitarme una vez más con su mundo de ficción que tanto admiro. Se trata de una novela de fácil digestión, a pesar de haberla visto contagiada por ciertas expresiones que me suenan simuladas, no sé si porque el personaje principal, Carmelo, exhibe tintes de un patetismo insufrible que confunden al lector. Paula, una lolita del siglo XXI, bastante descarada e irrespetuosa, ayuda a que la trama se vaya complicando. La historia transmite tensión al no facilitar al lector una resolución del personaje, que vive una historia irremediablemente abocada al derrumbe sin que nadie pueda evitarlo salvo él mismo. Ha sido interesante encontrar algún guiño del escritor durante el desarrollo de la novela, como la aparición de su alter ego en forma de libro sobre una mesilla de noche. La sombra de la soledad de la que trata de escapar con tanto empeño Carmelo, parece ir envolviendo, poco a poco, su vida.

Creo que merece la pena destacar el proyecto de Isla del Náufrago, una pequeñísima editorial dirigida por Jose Antonio Abella y ubicada en Segovia, que comercializa sus títulos únicamente a través de internet. Aparte de pretender promocionar autores noveles y jóvenes promesas en el mundo de la literatura, uno de sus objetivos principales es la colaboración en proyectos de alfabetización en América Latina, destinando un 25% de su beneficio editorial a este fin.

Es Andrés Portillo un interesante narrador al que merece la pena conocer.

Desde aquí mis felicitaciones, querido amigo.

martes, enero 04, 2011

tratar de conmover a una montaña
subiendo con dulces lamentos su desgreñada ladera
alcanzar la cumbre dormida
escuchar su fingida respiración
llorar como una niña
-replegada pajarita de papel-
ver cómo una flor negra nace entre las piedras
vaciar a los pies un bote de arena
para llevar hasta la misma garganta la inmensidad del mar
y morir de pena sin morir