viernes, septiembre 18, 2009

Decir lo no dicho.

Decir el viento encerrojado.
El silencio.

Un poema.


Decir lo que aún no se ha pensado.

Lo que no existe.
Tu nombre.

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...