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Ojos

Y que tus ojos sean una corona de los más claros ojos. Corónate. Compón tu mirada. Siéntete todo el instrumento de este día que empieza y del acto que te llama.
Paul Valéry 


Ojos que no ven
quebrados
ante la escucha inútil,
a la contemplación
del canto que agota la noche,
del páramo que es ahora tu sonrisa
perdida en no sé qué desierto
a merced del odio;
a la roca negra inquebrantable al golpe
del beso. Pero hubo un bosque
de olmos conectado
a una raigambre de vida,
un organismo único
latiendo
como un dios latiendo,
como un dios de la esperanza latiendo mas
es ahora nada, la noche,
el latigazo del desprecio.
El más árido de los desiertos
se abre ante la mirada
de estos ojos que no ven
a la peregrina del delirio
en esta comunión con la muerte
y el lenguaje opaco de la nada.
A todos, gracias.

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