¿Y si nos sentamos y nos abrazamos?
¿y si dejamos de hurgar con el dedo nuestra alma avarienta?
¿y si vemos una peli y olvidamos las fotos rasgadas?
Si te quedas esta noche, no tendrás que volver mañana,
y yo no me quedaré esperando alerta
al sonido de unas llaves,
al murmullo del ascensor,
a la ansiedad de tus pasos.
Si te quedas
no hará falta el adiós al que rehuyes.
Si te quedas, parábolas en mi boca.
Qué frío hace en ese cuerpo.
Imperturbable otoño.