jueves, diciembre 04, 2008

La amante inmóvil

"Tacones maravillosos son los que arañaba mis pies,
¡tacones! ¿en qué camino resonáis ahora? ¿acaso volveré
a veros?"

de Las profundidades de la noche.
(Robert Desnos)



Te encontré una tarde tirada en la calle.
Una tarde de frío y llanto escarmentado.
Una tarde vacía
de mí.
Arrastrada de pesado letargo.

Ruth... ¡oh, Ruth! mi inquietante y bella Ruth.

Paseaba perdido, buscando algo de lo que fui.
Pero sólo hallé basura.
Restos de una vida.
Después tú estabas allí. Inmóvil.
Entre condones difuntos y fruta podrida.
Tu pelo ovillado de plástico inflamable brillando al sol,
parecía gritar una suerte de promesa,
un futuro certero para los dos.
Ciegos en el desierto.
Sueño de látex desabrigado
de un terco pasado enrarecido.
Haarlem y tulipanes muertos.

Toqué tu fría y desnuda piel.
Creí amarte. Odiarte tal vez.
Ruth... ¡oh, Ruth! mi inquietante y bella Ruth.

Te llevé a casa, después de escuchar tus mentiras.
Oh, Ruth.
Te lavé las heridas de tinta.
Besé la oquedad de tus ojos.
Yacimos en la cama durante años.
Me perdí en tus bosques.
Nuestro amor era profecía.
Tu piel, fría.

Me contaste todo aquello de cómo llegaste hasta aquí.
Del océano. Del trigo y del sexo.
Tu nombre era otro.
Tu nombre era cualquier nombre en tu vida inmóvil.

Hablaste del abandono. Del dolor.
Te quise creer, Ruth. Hice todo lo posible. Y te creí.
Mudaste de agonía.


Pero hoy, es de nuevo ayer, Ruth
he visto que has preparado tus cosas.
Te marchas, dices. Que no aguantas.
Que te ahogan mis ganas.
Lloras, lloras, lloras.
Ruth... ¡oh, Ruth! mi inquietante y bella Ruth.

Cerrando esta puerta, abrirás muchas otras.
En el suelo siguen tus tacones muertos. Tristes.
Me pregunto qué nombre rozará tu frente.
¡tacones! ¿en qué camino resonáis ahora?
¿acaso volveré a veros?

He salido a pasear solo.
Mis pasos sólo saben reanudar caminos.
Buscaré algo de lo que fui.
Tal vez, entre restos de vida, te encuentre,
mi bella e inquietante Ruth.