martes, julio 03, 2012

renacer de rostros
emprende la mañana
como gesto de lluvia y nubes
en el destierro del dormitorio
herido de estrellas
que tú y yo cortamos
como flores los hilos
conmueve
la luna –Inge- clara
hasta originar un lenguaje
                             –oscuro, Inge-
sólo para nosotras.

Descansa el unicornio,
descansa, sobre tu
soñada presencia.

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...