Mejor no continuar leyendo, dice el economista somnoliento. Tiene el pelo aplastado. Sus pies son pequeños como los de un muñequito que corona una tarta de bodas. Una suerte de hombre menguante desenfundándose su traje de motorista bemewiano. Lees la primera página y se te quitan las ganas de seguir, continua diciendo. Así están las cosas. Los periódicos económicos dan miedo. Es un desastre. El libro que estoy leyendo parece acompañar el infortunio de estos días. Los personajes de Carver me angustian, y sólo hacen prolongar el desconsuelo que me dejó Fante. Así están las cosas. El buenos días se alarga por el pasillo. Ya es ayer. Un gran agujero negro habita en mi estómago. Me va consumiendo. Una jauría de perros lloran desconsolados en mi cabeza. Camino sobre mis pasos, bajo jirones de sol. El jardín me espera verdeado y silencioso. Allí se juntan las palabras en voz baja. Son verdades. Son besos de viento ¿Dónde queda el mañana? La nuit je mens riza el recuerdo remoto. Se agotan las esperanzas. Quizás mañana. Quizás. Mientras tanto viene el tiempo en el que se caen las hojas. Se arremolinarán entre mis pies, como mañana. ¿He dicho mañana? Puede que la luz aún persista. Que la casa se mantenga en pie. Aquella casa. Quizás mañana sea el principio.
Esther Cabrales (Madrid, 1973). Poeta. Ha cursado estudios de Derecho y de Filología Hispánica que jamás concluyó, porque siempre estuvo profundamente dedicada al sector financiero. Ha publicado Erosión (Renacimiento, 2017), Cuerpos (Renacimiento, 2019), Animal (Torremozas, 2021), Lengua muerta (Páramo, 2021), Mondo (Bajamar, 2024). Poemas suyos han sido incluidos en antologías nacionales, como son Rojo Dolor (Renacimiento, 2021), Distopía en femenino (Elenvés, 2023).
miércoles, octubre 01, 2008
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