domingo, agosto 31, 2008

jueves, agosto 28, 2008

miércoles, agosto 27, 2008

Geografías

Hoy las mañanas me han regresado

con la boca llena de flores.

Dibujo en la arena

un atlas de presente

con miedos longitudinales.

 

Dibujo temores

lejos del mar

para que los gorriones no canten

she died without a whisper.

Para que anuden con su vuelo

fantasías y asunciones.

Para que olviden mi olvido

y no vuelvan a volar alrededor mío.

 

Hoy las mañanas me han devuelto

a mis oscuros rincones

que se abren y se cierran

como gastados faroles.

Y el tiempo se me viene

como un tren sin frenos.

martes, agosto 26, 2008

Distopía

A J.G. Ballard por su perversa belleza.

Detritus humano para desayunar,

para comer, para cenar.

Creo que estoy empachada de humanidad.


domingo, agosto 24, 2008

Chácharas y otras locuacidades



Sin embargo, yo, una de las tres o cuatro lectoras que -según sus palabras- aún le soporta, diría que ni una sociedad como la religiosa, ni tampoco una como la idolátrica saben afrontar la muerte con naturalidad cuando es la mala fortuna la responsable. Que levante la mano quien afronte la muerte con naturalidad. Le aseguro que es difícil para todo el que se lo proponga, religioso o no. Las sociedades, tanto las idolátricas como las religiosas, sólo tratan de encontrar algún tipo de consuelo. Las religiosas apoyándose en el colchón que le ofrecen los autos sacramentales, el desahogo del bisbiseo continuo y abrigándose con la esperanza de un Paraíso donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que roben. Las idolátricas, enfrentándose al miedo con la pseudoreligión del entendimiento promovida por los medios y llenando los bolsillos de información a mansalva, y sí, convocando “padrenuestros de la nada” o padrenuestros del silencio, no por ello menos sentidos.


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Pero, yo no podría ser tan suspicaz –en eso siempre le admiro- considerando ese aluvión de información como cháchara, cuando hablar, comunicarse, es el recurso que nos queda a los hombres para entender, para comprender no para confundir o para entretener. Con esto no defiendo la perversión televisiva que es otro tema bien distinto. Quizás la comunicación sea el único instrumento válido que nos queda para enfrentarnos a la muerte con un mínimo de naturalidad, porque seamos justos ¿quién puede enfrentarse a la muerte con naturalidad? ¿usted puede?

Tal vez no buscando consuelo en la vida eterna, mucho menos en el entretenimiento –pues carece de sentido-, simplemente no buscándolo. Tan solo aceptando la realidad sin dejar que ésta nos hunda a lo más profundo. Y para ello, el lenguaje, la comunicación, la información, y con ella, el pensamiento y la reflexión es una pieza clave. ¿Cuáles son las grandes preguntas? ¿para qué las grandes preguntas? A mi me gustaría saberlo. ¿Y de qué vale la esperanza en el verdadero paraíso? Esas preguntas, que tan solo sospecho, me producen gran desazón. Agujeros negros en el alma. Podríamos pensar que tan falto de valor es buscar cobijo en la hermética montaña de la religión, como hacerlo en el inmenso océano de la información. O son las dos válidas. Quizás lo único válido sea la búsqueda del consuelo y el alivio de la pena personal, cada uno como sepa hacerlo, al fin y al cabo, se trata de un valle de lágrimas para ambos. ¿No cree?

viernes, agosto 22, 2008

Le pido con amargo tango de muñeca de trapo

que pulse el botón del olvido.

Que vierta litros de nada fresca y bien vestida

sobre los ayeres enrarecidos.

Que me borre con todas sus manos

las vivas y las muertas.

Que haga de mí una grieta en el muro

de negro sobre negro.

Que abra ese abanico de sombras

y me anochezca de humo y de tinieblas.

Necesito limpiar de piojos mi alma.

Estoy plagada de caracoles huecos

buscando la baba de su boca

relegada al ayer de mi piel.

Estoy cansada de nombrarle en sueños.

Tengo los pechos tristes

de tanto nombre

de tanto presente

de tanto yo.

Por eso le pido una y mil veces

con la voz llena de miedos y de heridas

un Control + Alt + Del.


jueves, agosto 21, 2008

SILENCIO

Hoy las palabras no vienen.

El silencio.

Anochece.

Las palabras han buscado la tierra.

Han hundido sus raíces

y se han quedado mudas

de dolor.

Hoy son todo noches.


martes, agosto 19, 2008

Palabras

Apenas el contoneo de una sombra

que se riza entre tinieblas

que se ondula

cuando la música reza

y encrespa

si la ofensiva enhebra.

Apenas el silencio roto

que no dice

pues no hay principio ni final,

no hay alquimia

ni quinta esencia

en este buque a la deriva

que abriga razones anochecidas.

¡Qué cansancio de argumentos!

Una vez,

hace tiempo

cuando éramos ancianos

inventamos imperios de papel,

de palabras que se sostienen sobre el aire

en una espiral sin tregua

sin lengua

sin voz.

Apenas sin decir,

girando en un delirio de nebulosa

como el perro que se muerde la cola

un mar de dudas

de incertidumbres

de quimeras brumosas

discutir sin sentidos.

Una vez

hace tiempo

es decir hoy.

lunes, agosto 18, 2008

jueves, agosto 14, 2008

Love songs

Estás frente a mi,

lo sé,

pero yo

no te siento.

Será esta escarcha

que lo envuelve

todo.

Este rocío de saliva y sudor

que lo moja

todo.

Recuerdo mis lágrimas

mis suspiros

cuando el héroe

cuando aquel edificio

cuando la herida.

Cuando aquel suplicio.

Todo era mentira.

Una ilusión.

Pronto una mueca

ondula mi cara.

Soy una yonki

de publicidad

reality shows,

de fatalidades,

de castings,

de radiodifusión,

de love songs.

Yo no te veo.

Será este hielo

que ciñe mi aliento.

Un sofá gastado, raído,

me dice que aún no te has ido.

Estás. Eres.

Sin embargo no te veo.

Alargo la mano

palpo tu muslo

parece decir volvemos en unos segundos.

Pero aquí

bajo mi piel,

en esta antigua morada

hace tanto frío

que ya nada ampara.

miércoles, agosto 13, 2008

Si fuera lo que no soy

tal vez deseara ser

lo que soy hoy.

viernes, agosto 08, 2008

Leo a Cortázar. Leo a Monzó y a Stevenson. El niño ha muerto. Una lluvia dorada cae de los árboles. El Paseo del Prado es un barrizal. Sabía que moriría. No es eso. Lo que me duele es que hablen de literatura. Lo que me indigna es la indiferencia. Terminaré cayendo. No, eso no. Me sacudo las semillas del pelo. Debe haber gente que no quiere a los niños. Los consideran un estorbo. ¿O qué es si no? Es cierto, sin el lenguaje no seríamos quienes somos. Pero aún con lenguaje le dejamos morir. Yo no quería, pero pasó. Sólo podía dejar de leer. Así no ocurriría. Pero seguí leyendo y el niño ha muerto.

miércoles, agosto 06, 2008

Mala literatura

Querida amiga:


Me pregunto qué hay de cierto en la afirmación que Gregorovius le hace a la Maga en uno de los capítulos de Rayuela sobre los sentimientos y la literatura. Viene a decir algo así como que desde los buenos sentimientos sólo sale mala literatura. Ahí me detengo ¿Quiere eso decir que si uno es feliz no será capaz de escribir bien? (error, si alguien no es feliz puede tener buenos sentimientos, entonces he de entender bueno por feliz). ¿Quiere eso decir que si uno es bueno no será capaz de escribir bien? Esto tiene tela que cortar y yo, como sabes, muy poco tiempo.


Escribiendo en Google "mala literatura" encuentro un estudio de Julio Prieto titulado "Vanguardia y "mala literatura": de Macedonio a César Aira". ¿Qué es exactamente "mala literatura"? ¿escribir mal o escribir mal deliberadamente? César Aira habla de la fecundidad de lo malo en el arte, argumentando que lo malo es más fecundo porque genera inquietud con la que se renueva la acción. ¿Es lo malo un producto, un artificio trasgresor? En ese caso, no se trata de ser mal escritor, sino de ser buen escritor escribiendo mal con el fin de conseguir una provocación. Aquí no se dice nada de los malos sentimientos. ¿Crees que yo soy buena?


Julio Prieto lo denomina continuo abandono del relato o media vuelta del relato. Pero ¿cómo conseguir esa media vuelta? ¿tenemos todos una media vuelta escondida? ¿será ese el tesoro que debemos encontrar? ¿embarcarse en tan literaria goleta? Si es necesario me cortaré una pierna y lo sabes.


viernes, agosto 01, 2008

El mar


Todo un invierno añorándote. Mis idas y venidas, cargada de apuntes, listas, voces, no alcanzaban a ver mas que asfalto, dinosaurios metálicos en sordina y la vaga idea de ti. Qué lejos te sentía; a ti y a las casas azul evangelio, a las señoras saliendo de su madriguera como topos albinos, a las azaleas, al olor a aftersun, a los Spar, a las novelas románticas al amparo de las piscinas, a los periódicos mojados, al oleaje cansino, al runrun del mar. Sabía que existías, allí a lo lejos, más allá de Cibeles que te desdice a diario entre espejos y brillos y embustes. Sabía que no cesabas, como yo, que no paro sin ir muy lejos. Nadie se queda quieto, salvo yo, dice un personaje de Sólo de lo perdido. Yo estoy quieta, pero no paro. Ahora que te tengo cerca, respiro tranquila. Cuando todo el mundo se ha marchado, nosotros nos quedamos mirándote, callados, y coincidimos pensando que eres mágico.

Se ha venido conmigo Carlos Castán (Barcelona, 1960) y su Sólo de lo perdido, una colección de relatos, que una vez abierto, es como leer un álbum de fotos. Pero tanta imagen, concatenada y reiterativa puede llegar a saturarme, claro que es como empacharse a comer caviar, aunque la resaca posterior no te la quita nadie. Tonteando con Rayuela me doy cuenta de que hay similitudes entre esas descripciones. Supongo que Cortázar es un maestro y es difícil no sentirse tentado a usar su arte.

Yo sigo con mis notas, mis apuntes, mis garabatos. Alguna ilusión guardada en el bolsillo. De vuelta a Madrid me he acercado por la biblioteca a renovar mi carnet. La lista con la que me acerco es especial, como todas mis listas. Que a decir verdad no son mías, sino que voy robando a cada autor. A Luis Alberto de Cuenca le he robado la lectura de La muerte en Beverly Hills, a Fernando Marías, Locus Solus, son libros que les han abierto un nuevo camino, una nueva mirada, pero también hay títulos que llevo a rastras desde hace tiempo y que son antojos míos, como El secreto del Bosque Viejo, de Dino Buzzati, o La otra voz, de Octavio Paz. Buenos refugios, buenos hogares. De nuevo en Madrid, de nuevo a no parar sin moverme del sitio.