domingo, enero 03, 2010

Introito


Un pez de plata
se come la punta de la luna
iluminándose por dentro.
Como en el grito de tus poemas,
los grandes se comen a los pequeños,
para después eructar un exquisito plancton poético.

Sé de tu tendencia a ingerir
esa clase de migajas.

Te delata el raigambre de tu aliento,
y la voluntad de estilo
al recrujir la voz
cuando distraídamente dices poema.

5 comentarios:

Miguel Ángel Maya dijo...

;-)

Anónimo dijo...

Sonrisa de gata.

Danilac dijo...

Lo del aliento lo suelo tapar con un buen gin tónic.
Pero la palabra poema siempre se me atraganta, no sé por qué

sonoio dijo...

poema poema poema
es una palabra que por sonoridad pareciera abarcar el mundo!

este post si me autorizarás lo subiría a delugano

otro beso

Esther Cabrales dijo...

Directo a la luna, of course Ariel

Adonde te lleve el cabo de un hilo.

U no llega a Vladimir Maiakovski no por casualidad. No es fácil toparse con ese autor siguiendo la senda aterciopelada de la impasibilidad. ...