
Un pez de plata
se come la punta de la luna
iluminándose por dentro.
Como en el grito de tus poemas,
los grandes se comen a los pequeños,
para después eructar un exquisito plancton poético.
Sé de tu tendencia a ingerir
esa clase de migajas.
Te delata el raigambre de tu aliento,
y la voluntad de estilo
al recrujir la voz
cuando distraídamente dices poema.
5 comentarios:
;-)
Sonrisa de gata.
Lo del aliento lo suelo tapar con un buen gin tónic.
Pero la palabra poema siempre se me atraganta, no sé por qué
poema poema poema
es una palabra que por sonoridad pareciera abarcar el mundo!
este post si me autorizarás lo subiría a delugano
otro beso
Directo a la luna, of course Ariel
Publicar un comentario