domingo, septiembre 27, 2009

Entomología

Este escarabajo en mi pecho,
este aroma rancio.

El
alfiler
de
plata
en tus manos,
apuntándome.


Esta muerte.

10 comentarios:

sonoio dijo...

un haiku misterioso...

besos

PÁJARO DE CHINA dijo...

Varias veces he pensado en alfileres de plata, he escrito sobre alfileres de plata atravesados en la garganta, que uno se quita lentamente.

¿De qué vida anudada venimos, Esther? Estamos anudadas en ésta, sí.

Pero yo no sé dibujar en la página un poema, así.

Esther Cabrales dijo...

Claro que no, Mariel, tú lo haces mejor :-)

José Mari dijo...

Esto es tremendo. Este blog es un universo inolvidable. Felicidades.

Ana Hidalgo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ana Hidalgo dijo...

me gusta morir por algo pequeño como un alfiler y no por algo grande como una espada, una pistola o el cansancio.

me gustan tus ilustraciones, me hace pensar en el principito pero sin el miedo del principito, con más valentía y sentido del humor, ese todos los poetas mienten o el y si es tan grande por qué no puedo verlo.

un saludo.

Esther Cabrales dijo...

Creí que te arrepentiste Ana.

¿Te gustan? ¿si? gracias, eso me ayuda.

Si hay que morir por amor, Ana moriremos, pero de mentira ¿vale? una muerte de alfiler. La de verdad da mucho susto. :-)

Me gusta verte por aquí.

Stalker dijo...

La muerte pequeña como aspiración del animal humano...

Leonardo dijo...

Encontré tu enlace en el blog de Arturo y pasé a echarle una ojeada y leí algunos de tus poemas y poemas-collages que me han gustado mucho. Aquí, este alfiler pequeño y mortal da miedo.

Esther Cabrales dijo...

Me alegra saber que te ha gustado algo de lo que pueda haber salido de mis manos.

No temas al pequeño alfiler, seguro que tienes alguno dentro. Mírate. Seguro.

Adonde te lleve el cabo de un hilo.

U no llega a Vladimir Maiakovski no por casualidad. No es fácil toparse con ese autor siguiendo la senda aterciopelada de la impasibilidad. ...