La espera


Marcelo sube al último  vagón del tren de cercanías.

Hoy lleva un traje distinto, aunque aburridamente gris.

Elige la ventana de siempre. Lee Las flores del mal. 

Cuando el tren llega a su parada, Ofelia sube las escaleras del último vagón. Con la mirada, busca al hombre que la perturba cada mañana. Elige el asiento opuesto a él. Si quisieran, podrían viajar con las rodillas pegadas todo el trayecto.  

Hoy jugará. Durante sesenta segundos jugará a su juego. 
 

Marcelo sabe que tiene la mirada de su ansiada Circe pegada al cabello.  

Jugará. Como cada día. La mirará y soñará cómo la folla despaciosamente, cómo besará sus labios, aspirará la oquedad de su cuello, la desnudará con demora.

Hasta que ella aguante.

Ofelia se remueve y teme que aquel hombre pueda percibir la agitación de su pecho. Mordisquea disimuladamente el pendiente de su labio.  
 

Marcelo, palpitante, le baja las bragas y un murmullo de sangre recorre su entrepierna. Se cubre con Baudelaire y sigue lamiéndola despacio. 

Ofelia se rinde. Le cuesta mantener esa mirada, así que abre su libro y lee. Hoy, 35  segundos bastarán. 

Cuando Marcelo baja del tren, compra el periódico, hace un sudoku y comienza la espera.


NOTA: A veces escribo y salen cosas como esta, absurdas, que no van a ninguna parte, pero que tengo que escribir, porque de lo contrario se me enquistan. El texto tiene doscientas palabras. Ni una más ni una menos. Sólo quería aclararlo.

Comentarios

Danilac ha dicho que…
¿Has puesto dos rombos por las ensoñaciones eróticas?

Con razón me decía ayer el Supersemita que 'el romanticismo es el porno de las mujeres'.

Te sigo vigilándo, no te creas.
Esther ha dicho que…
Bueno, los dos rombos han sido casi una añoranza. Me ha parecido gracioso :-) sé que me vigilas por eso no digo palabrotas.
carlosOllero ha dicho que…
Las cosas que escribimos "porque nos salen" suelen ser necesarias y si encima tienen la fuerza de esta, bienvenidas sean.
Esther ha dicho que…
Pues gracias Carlos porque mira que me costó leerlo... casi muero por axfixia
sergisonic ha dicho que…
Las esperas son una m...(piiip) y el sudoku de grado difícil una excusa. Son doscientas palabras frescas en muchos sentidos.
Nalda ha dicho que…
"Las flores del mal", qué gran libro... y tus palabras nada que ver con lo absurdo. Es maravilloso ser capaz de plasmar lo que te sale de dentro en papel (virtual, en este caso). Un abrazo
Popi ha dicho que…
Cuando algo no va a ninguna parte suele ir por buen camino. Debo darte las gracias por una parte de inspiración, que si no lo digo se me enquista y luego me arde el estómago.
Hoy miraré de otra forma a la chica del autobús.
Los sudokus son para enfermos. Mejor un crucigrama, que las palabras sirven para hablar y contar y, los números, sólo para contar.
Besos.
Esther ha dicho que…
Bueno, en realidad, Nalda, es sobre papel que después se adapta a este soporte :-). Gracias por leer(me).

Popi, de todas formas, sé prudente. No es frecuente que una mujer coincida con los sueños de otra persona de forma simultánea ¿o si?
Popi ha dicho que…
La prudencia impedirá saberlo. Supongo.
Sir Alsen Bert ha dicho que…
Me he hecho seguidor del blog por la sonrisa del perfil, moza. Las cosas como son.
Yo ha dicho que…
¿sólo por eso Sir Alsen Bert?
Merkano ha dicho que…
Cuando uno escribe y después lo lee, suele pasar encontrarse con un sinsentido. Quizás uno escribe en tiempos diferentes. Hoy es un absurdo, mañana es algo mágico, ayer era sólo un pensamiento.
Besos!
Esther Rodríguez Cabrales ha dicho que…
Ojalá tengas razón Merkano... gracias :-)
isabel ha dicho que…
siempre van a alguna parte


mua!