Pedazos



-Me temo que la parte que a ti te sobra es la parte que me falta a mí, expuso el rostro con boca pero sin ojos.


El rostro sin boca abrió mucho los ojos asintiendo.

La oreja, al margen, escuchaba atenta lo que allí se decía. No comprendía del todo dada su ineptitud.

Sólo faltaba un cuerpo donde adaptarse. Eligieron a una mujer que atendía cariñosamente a su bebé en el jardín. Los tres pedazos orgánicos abrazaron, en orden, el rostro de la mujer que, extrañada al principio, pronto adoptó un nuevo carácter, dándole una violenta e impetuosa orden al bebé para que dejase de llorar.

El bebé aún lloró más, si cabe, al no comprender lo que le indicaba aquel adusto hombre desconocido.

Comentarios

Carla Ozone ha dicho que…
Nada podemos hacer con lo que sentimos en nuestro interior los que estamos en el exterior, mas me siento plenamente identificada con tus palabras y te mando un cálido pensamiento, que tengas una deliciosa mañana, pedazos de ojos, nariz y boca con nombre de mujer :D
Berenice Einberg ha dicho que…
Gracias, Carla