miércoles, marzo 28, 2012

[...]

Nieve no hollada
salvo por la latencia
de uno o dos gorriones.

No hay comentarios:

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...