miércoles, septiembre 15, 2010

Rendición
























descubro en mí
a aquellas tan otras
que son yo

la tragedia de la palabra
herida
y su perspectiva de la nada
urdiendo amapolas
con sus coágulos negros –acaso mirlos-
y el cielo rojo
desde un tren cualquiera
-añorando la ciudad abandonada y regresada-

me rindo
a mi entrecortado lenguaje
que en su tartamudez oculta
el miedo
a no ser
a no poder ser

4 comentarios:

Portinari dijo...

Y mientras la mariposa vuela y continúa transformándose.

La belleza.

Esther dijo...

Parece tan fácil la belleza...

Darío dijo...

También me pasa que me da miedo no poder decir lo que quiero decir. Que la palabra sea mariposa sin límites...

Esperanza Escribano Claramunt dijo...

Aquellas tan otras que son yo... me ha encantado ;)

Adonde te lleve el cabo de un hilo.

U no llega a Vladimir Maiakovski no por casualidad. No es fácil toparse con ese autor siguiendo la senda aterciopelada de la impasibilidad. ...