Hablo con María Eloy García

- ¿Quién es María Eloy y dónde podemos encontrarla -y no me refiero a Málaga-?

María Eloy es una persona sencilla y subvencionada que se autoengaña discretamente, abaratándose los sueños y rebajándose las metas, para tener el placer engañoso y efímero de conseguir lo que se propone.

- ¿Cuáles son sus orígenes literarios?

Los mismos que los no literarios. Tomo de la vida lo que necesito y no siempre lo más interesante está en los libros. ¿Se puede decir esto el día internacional del libro?


- Si tuvieran que quemar su librería -Dios no lo permita- ¿qué libro intentaría salvar de la barbarie?

Ninguno. Estaría ocupada gritando histéricamente de un lado para otro y pensando en qué bonito resulta contar luego un desastre visto desde lejos.


- Y hablando de fuego, para Juan Felipe Robledo "la poesía es a la vida como el fuego a la madera", ¿cree que es cierto que la poesía pueda transformar la vida?

Los poetas somos tan egocéntricos que en vez de pedir tan solo un segundo de comunicación plena con el lector, pretendemos cambiarle toda la vida. Ay, yo me conformaría con que me comprendiesen tan solo un instante, con que se detuvieran un segundo. Soy más una exhibicionista de gabardina que un gurú trascendente.

- ¿Existe en la actualidad un exceso de producción poética?

Respuesta socialista: es buena una diversidad, favorece la amplitud de miras.

Respuesta fascista: en la diversidad suele florecer la mierda por doquier y las miradas sin criterio.

Yo: La vida es muy corta, así que selecciono. Prefiero aburrirme mirándome el calcio de las uñas.

- Usted habla de la "exigencia del verso" a través de la tradición literaria, ¿significa eso que necesita la poesía humanizarse?

Sí, del todo. Estoy muy cansada de crípticos y de poetas que no tienen culo, de puro místicos y lejanos.

- ¿Tendrá finalmente algo que ver la creación con la neurosis?

Seguro. Cuando era joven quería ser mi amiga Marta que tenía mucho éxito social, así que me puse a pensar en qué modo podían quererme y se me ocurrió escribir. Nunca fui muy lista.

- Siempre me he preguntado si debe el poeta preocuparse por el lector...

Si mucha gente no te entiende es que te explicas mal, no porque eres un iluminado adelantado a su tiempo. Si nadie te lee no tiene sentido, se acaba la comunicación. Hay que abortar la tendencia al poeta de barbilla clavada sobre el pecho. Un poeta también es un producto que necesita merchandising y uno es su propio packaging. No existe, ni tiene sentido un poeta fuera del mundo.

- Cuéntenos cuáles son sus proyectos actuales.

Desprenderme de mí misma. Enfocar las cosas desde otro punto de vista, me canso de mí.


- ¿Hablaría con alguien durante horas sobre poesía?

Con cualquiera, de poesía con cualquiera, menos con un poeta profesional.



LA MANISFESTACIÓN

en el grito hay muchos gritos
y salgo a la calle a gritar contra la injusticia
de tener que salir a la calle a gritar
un señor con bigote que tiene comisión en lo obrero
nos dice cómo se solucionará nuestro laberinto
el minotauro es la multinacional pero él no es teseo
es un delegado sindical en empresa de hilo
que trabaja para los laberintos
que pierden a los usuarios tranquilos en mapas sin leyenda
el reparador del aire acondicionado
que sopló ayer las velas de su trigésimo cumpleaños
está en la manifestación con su frío natural
el negro con las señales del andamio
adelanta el paso
su horizonte lleva puestas todas las vetas del ladrillo
yo pienso cuál es mi eslogan
no tener eslogan es mi eslogan
no entiendo a la joven activista
que grita más que nadie
¿será ella la ariadna que reclama laberintos
para dar sentido a su vida o para conocer teseos
o para matar minotauros?
en estas situaciones me siento francamente midas
con un oro que no vale nada
y vuelvo a mi casa donde los laberintos
no me dejan mirar los jardines colgantes
de la duda
mi gran babilonia


Comentarios

a p n e i c a ha dicho que…
grande
grande
grande
(sí, tres veces)
María

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