Pensemos en lugares bellos
para este par de gaviotas maltrechas.
Pensemos en el corazón de una caracola
en donde brama algún mundo
idéntico al tuyo o al mío...
Pensemos,
aunque yo pregunto
¿no fue bello
aquel sótano maloliente
invadido de humo
cuando sus ojos
cuajados de luz
se miraban?
¿no lo fue la muchedumbre
con banderas rojas
y el grito al unísono
en su solo alrededor?
¿no cabía, entonces, la esperanza
donde los hombres juegan al póquer
donde se oye a un bebé
a un gato agonizar?
Pensemos en lugares bellos
como la palma de una gran mano
donde retozar
o morir para siempre en un temblor.
Algún mundo para este par de gaviotas maltrechas
que a duras penas vuelan
sin dejar de sentir sus alas rotas.
Algún mundo, por todos los cielos,
donde ruja el mar de la caracola de algún poeta,
o al menos, algún bello lugar donde gima el lamento de un maldito piano.
miércoles, noviembre 11, 2009
Algún bello lugar
Publicado por
Esther Rodríguez Cabrales
en
miércoles, noviembre 11, 2009
((•)) Escucha este post por la muñeca electrónica
Etiquetas:
Poesía
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6 comentarios:
Tu poema es un lugar bello.
Gracias
Tiene mucha fuerza este poema. Me evoca el disfrute de las pequeñas cosas.
Un saludo.
Bravo. Mi hermano me remitió a este blog, y ya lo pongo en mi lista de "otros corrompidos". Lo único que no me gusta la muñeca electrónica recitando... pero es un detalle. Chao!
Es un bello robot sensible...
tú, pianista sonámbulo, eres un lugar bello
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