Algo en el paisaje ha cambiado:
un renault verdea
bajo el cabello de un sauce,
y condones en el suelo
lloran en silencio
este nuevo desasosiego.
Esther Cabrales (Madrid, 1973). Poeta. Ha cursado estudios de Derecho y de Filología Hispánica que jamás concluyó, porque siempre estuvo profundamente dedicada al sector financiero. Ha publicado Erosión (Renacimiento, 2017), Cuerpos (Renacimiento, 2019), Animal (Torremozas, 2021), Lengua muerta (Páramo, 2021), Mondo (Bajamar, 2024). Poemas suyos han sido incluidos en antologías nacionales, como son Rojo Dolor (Renacimiento, 2021), Distopía en femenino (Elenvés, 2023).
lunes, septiembre 07, 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Adonde te lleve el cabo de un hilo.
U no llega a Vladimir Maiakovski no por casualidad. No es fácil toparse con ese autor siguiendo la senda aterciopelada de la impasibilidad. ...

-
El hombre aproximativo , de Tristán Tzara . ... un tronco de árbol puesto sobre el borde fuma todavía espesas nubes y un bosque querría pega...
-
T odo empezó mañana , cuando la niña rica se pregunta, mientras contempla sus dedos de porcelana qué hubiera sido de ella de haber nacido al...
6 comentarios:
Qué curioso, de pronto este poema se me hace críptico, lo respiro sin comprenderlo. Me gusta.
Abrazos
ains, el follomóbil, qué de recuerdos
de todos los colores
***
besico
que siesta
oh será que me dura la resaca
hasta el río veo
en tú poema
besos
Stalker, entre las cosas que a diario me fascinan está la de mirar a través de la ventanilla del tren de cercanías. Las imágenes llegan así, crípticas.
Bendita adolescencia Judith.
Puede que haya un río, Sonoio, el Manzanares. La sombra de un río, casi. Que este poema tenga todo lo que ustedes quieran.
Publicar un comentario