Desde el destierro

Cada noche, después de ver llorar a los espejos, te espero como un centinela, sentado en este absurdo banco.

Sé cuándo te aproximas por el viento que agita tu falda.

Entonces me preparo. Abro el periódico y me oculto tras él. Tú apareces como las vírgenes suicidas. Ocurres como un milagro. Contemplo tu rostro. Me detengo en tu boca y siento que el hambre me devora. Me postraría ante ti y te comería abriendo mucho la boca, intentando tocar con la lengua el rosario de tu cielo hasta zambullirme dentro.

Y bajar.

Bajar al infierno de tu cuerpo. A tu infinitud. Quedarme a vivir en tu vientre. Ser tu feto y asomarme a la luz que resplandece al fondo de ti.

Ser estornino extraviado.

Nadar. Querer ahogarme. Nacer y morir dentro. Fundirme. Ser la sangre que te baña. Que vieras en tu mirada, mi mirada. Que lloraras para rodar por tu piel.

Todas las noches, después de derrochar mis fantasías, veo cómo esta religión se escapa de mis manos. Los dioses se desmoronan en un chillido, afilado como una navaja, rompiéndolo todo a su paso, rompiéndome a mí. La fe me abandona agitando un pañuelo cuando, en el camino de arena, pierdo el perfil de tu mirada.

Te alejas sin hacer ruido y una brisa, como de veleta, acaricia mi cara.

Entonces vuelvo a quedarme solo en este estúpido banco, harto del precioso sacrificio.

Sé cuándo te alejas por el surco en el camino, por las hojas arrastradas. Y así, ensimismado en tu universo de destierros, te emplazo, mi bendito fracaso, hasta mañana.


Comentarios

a p n e i c a ha dicho que…
ha habido un momento, entre un par de líneas en el que he sido el personaje. me gusta.

sólo una vez seguí a alguien con quien nunca hablé. no es que me apostase, sólo sentí que debía hacerlo en el momento, por tanta belleza. me recuerda.
MARIEL ha dicho que…
Esther, soy Mariel (la del Pájaro de China), vengo de la guarida de Stalker, es decir, de la cueva de topos en virtud de la cual te has convertido en topa, uno de los más altas honores que puedan alcanzarse.

Me gusta como escribís y me encanta que lo hagas de contrabando y burlando el régimen laboral. Tengo que leerte con más detenimiento.

Vi también tu galería de dibujos. Tal vez te lo hayan dicho, algunos me recuerdan poderosamente a Lucian Freud.

Besos desde el sur.
Esther ha dicho que…
Apneica, me alegro tanto de que te recuerde a ese momento especial... porque el sólo hecho de haberse enredado en tu mente, lo convierte en especial, y en cierto modo me hace partícipe lejano. Y porque es especial ese sentimiento de secretismo que te empujaba tras aquella imagen.

Mariel ¡sé quién eres! te observo desde este rincón y sé que eres muy querida. ¡Qué clase de alegría extraña me produce leerte en mi blog! Te confesaré que el contrabando laboral se hizo costumbre en mí, y ya no me hace temblar por dentro. Espero estar a la altura de una buena topa. Gracias Mariel.
CarlosOllero ha dicho que…
Tus personajes, perdidos y perdedores, son siempre tiernos. Son de esa gente a la que la vida no les ha dado una oportunidad. Solo aman en silencio y esperan que el día siguiente les vaya mejor. Tengamos confianza en el siguiente día.
MARIEL ha dicho que…
Esther, una niña que mira hacia un "fuera de campo" mientras tratan de que coma la papilla ya está demostrando su ¿topez? ¿topitud?. Inventemos el sustantivo y que así sea. Me encantan los collages que estoy viendo en tu casa paralela (tributo y continuación de la vanguardia surrealista). ¿La muñeca electrónica la dibujaste vos? Besos agradecidos de compañera-topa.
Esther Rodríguez Cabrales ha dicho que…
Sí, la dibujé yo. Es más bonita de cerca. ¿Te apetece recibirla en tu buzón electrónico? Me encantará enviártela Mariel.
Esther Rodríguez Cabrales ha dicho que…
Gracias Carlos. Te lo digo en nombre de mi personaje. Es cierto que su mayor perversidad es soñar.
MARIEL ha dicho que…
Esther, ahora sí leí el texto con detenimiento. "Ser tu feto". "Ser extornino extraviado". Es un poema en prosa de una potencia y una ternura brutal, trazado con mano resuelta. Es como tus dibujos. ¿Cantás? No me sorprendería que la intensidad se te salga del pecho también en esa forma exquisita.
Besos trasnochados.
Esther Rodríguez Cabrales ha dicho que…
Mariel, desafino como los ángeles borrachos.