miércoles, mayo 24, 2006

FANZINE

Hoy me miro en el espejo como hago diariamente, y siento que ésa no soy yo.

¿Ésa?

Ésa no soy yo.

Yo, en realidad, me siento más como un personaje de fanzine, que hubiera sido dibujado deprisa y corriendo, con la celeridad de la impaciencia, ausente de color, a excepción de los ojos. Mis ojos.

Os presento al dibujante.

El dibujante.

Sí, hola, qué tal, soy el dibujante. Suelo hacerlo descalzo, si... que ¿qué es para mi dibujar? Pues.... no sé, diría que es como una experiencia mística, sí, eso es.... sufro una especie de sensación orgiástica siempre que finalizo un dibujo. Primero lo visualizo mentalmente. Imagino a alguien a quien deseo y después lo dibujo. Eso me lleva unos minutos, es fácil.

Coge el lápiz de grafito y primero hace el boceto de lo que será su heroína urbana a través de unos trazos rápidos. Con gran destreza representa lo que tiene en mente a través de sus manos.

La heroína urbana

Perdone, perdone... sí, bueno es que... ya que estamos... le rogaría me cambiara la nariz.

El dibujante borra la nariz. Parece que no le gusta la idea original.

Comienza de nuevo con el perfil.

Heroína urbana

No, no... pero así no.... ésa no me gusta, me recuerda la nariz de Tolouse Latrec... ¿no podría hacérmela perfecta? Piénselo, es incluso más fácil hacerla recta y perfecta.

Vaya, parece que al dibujante le gusta esa primera nariz. Sí, dice que le da carácter al personaje. Da la impresión de que será definitiva.

Pero, un momento. ¡Qué hace!

El dibujante hace un gurruño con el papel.

Gurruño.

¿Será por eso por lo que he llorado hoy?

Hoy me miro al espejo, como hago diariamente y creo que soy un gurruño de papel con la tinta corrida, llena de churretes y con exceso de rojo en los ojos.