viernes, agosto 08, 2008

Leo a Cortázar. Leo a Monzó y a Stevenson. El niño ha muerto. Una lluvia dorada cae de los árboles. El Paseo del Prado es un barrizal. Sabía que moriría. No es eso. Lo que me duele es que hablen de literatura. Lo que me indigna es la indiferencia. Terminaré cayendo. No, eso no. Me sacudo las semillas del pelo. Debe haber gente que no quiere a los niños. Los consideran un estorbo. ¿O qué es si no? Es cierto, sin el lenguaje no seríamos quienes somos. Pero aún con lenguaje le dejamos morir. Yo no quería, pero pasó. Sólo podía dejar de leer. Así no ocurriría. Pero seguí leyendo y el niño ha muerto.