jueves, junio 26, 2008

De nuevo la alarma. El mismo ascenso. El mismo despertar.

De nuevo el mismo rito. Desayuno, ducha, trabajar.

De nuevo la misma persona se cruza en el mismo punto de mi camino a la misma hora.

De nuevo el mismo tren.

 

Leo Putas asesinas. Escucho a The Cult. Revolution. En el vagón huele a semen o a algo parecido al semen. Puede que sea lo único que hoy haya cambiado. Levanto la cabeza. Afino el olfato y siento hambre. Observo a la gente, con sus brazos en alto, amarrados a las barras frías de acero. Quizás sea sudor. Un sudor nuevo. Reciente como un bollo.

 

El sol entra por la ventana, tal como ayer y un cuchillo oblicuo y brillante ilumina mi página. Las motas de polvo se ríen de mi. Pienso que esto se puede escribir y bajo de nuevo mis ojos al libro, el mismo de ayer, probablemente el mismo de mañana.