lunes, junio 09, 2008

TODO SIGUE TRANQUILO [por Chusé Izuel]



Me he enamorado de un muerto. Y lo he hecho aún sabiendo que está muerto. Ya había sentido algo especial por él antes de leer "Todo sigue tranquilo", leyendo "Amarillo" de Félix Romeo.

Hoy he acabado el libro de relatos que escribió Chusé Izuel antes de morir (una recopilación casi íntegra a cargo de Bizén Ibarra y Félix Romeo, amigos personales del escritor), y he sentido un dolor parecido al que sentí al terminar la lectura de "Primavera sombría" de Única Zürn. Dos personas que han tomado como camino de salida, la ventana. No se pueden equivocar los dos.

Chusé Izuel no había publicado mucho antes. Tan sólo algo en la revista Malvís y en la revista La calle. Fue crítico literario y colaboró, además de en otros periódicos, en El Periódico de Aragón.

EROTISMO. La figura de la mujer está presente en todos sus relatos. Es una mujer salvaje la que concibe Chusé. Poseedora una belleza natural y a la vez, violenta. Creo que es en dos relatos de los dieciséis que forman el libro, en donde aparece la imagen de la chica desnuda, sin depilar y con el cordón del tampón entre las piernas. Una imagen extraordinariamente bella para él.

RUTINA. Un fantasma que está presente a lo largo de todo el libro. Junto a la rutina, la nada "porque es que tú nunca has hecho nada". La pareja y la rutina. Faltan las palabras, falta la magia en su relación de pareja "cuéntame algo" "¿qué quieres que te cuente?", "no me apetece contar nada".

ALCOHOL. Parece que no hay vida sin alcohol. Relatos "etílicos y nicóticos". Vómitos, balanceos, golpes, lenguas muertas. Ése es el estado de los personajes. Cerveza a litros, celtas y Las Novias de fondo. Pero no sólo Las Novias. The Pretenders, Scorpions, The Ramones o Lágrimas de mermelada. Retrata Chusé las fiestas cutres de los ochenta, en donde perder el conocimiento era de lo más normal.

LA MEJOR DE LAS SOLUCIONES. El último relato del libro es premonitorio. Breve y desconcertante. "El viento enmaraña su pelo, mientras tanto". Chusé Izuel se arrojó desde el balcón en el año 92. Dieciséis años después sigue siendo alguien especial.