lunes, mayo 26, 2008

Lugares comunes. [por Camilo de Ory]



... sólo de noche uno se convierte en autor

de una novela tensa que se borra de día.

Camilo de Ory.

Que mi actualidad en cuanto a literatura se refiere no es adelantada, es bien cierto, pues avanzo en función del tiempo que me queda libre y del dinero que se deja perder por los rincones de la casa. Y esto queda patente con mi última lectura, Lugares comunes, de Camilo de Ory, para mí un libro de poemas mordaz y sugerente que obtuvo el Premio Internacional de Poesía Emilio Prados en el año 2005. Total ná.

Cuando uno conoce a Camilo y se detiene en su prosa, se hace de él una idea, si no equivocada, al menos dispar. Ese es mi caso. Desde luego nada que ver con su poesía, melancólica y taciturna que yo a penas conocía. No es que tratemos demasiado, pero lo poco que conozco de él difiere mucho de la imagen que guardaba antes de leer este poemario. Tiene más obras publicadas, también en prosa, y es columnista de La Opinión de Málaga, además de muchas otras actividades, talleres literarios, supongo que tertulias y un blog amenizado por unos comentaristas, -siempre he pensado que se trata de comentaristas fantasmas-, que vienen cargados de un contenido altamente grosero y mamporrero. Se trata pues de un hombre prolífico, irónico y para mi sorpresa, recóndito.

TERRITORIOS. Los lugares son hilo conductor en el poemario, entendidos como terreno fortuito de encuentro y desencuentro. Terrazas, carreteras, institutos, edificios, mercados, parques,... en todos ellos la soledad está patente. (<<He venido a esperar a que se vayan,/ he venido a quedarme sin motivos/ para quedarme aquí.>>). Él es testigo de todo ese desamparo que analiza con su yo lírico más melancólico.

MUJERES. Habla Camilo de Ory de ellas como de una sublimación. (<<Creo que es el alma y sólo el alma/ lo que quiero de estas desalmadas.>>) Puede uno pensar con esta pequeña muestra que se trata de todo lo contrario, y que no hay enaltecimiento alguno, pero no es así (<<Me parecen personas admirables./ Tienen mucho que ver/ con las quimeras,/ con las ganas de huir, con el perdón.>>)

Lugares comunes es un paseo por la vida de hoy (<<invertimos en humo/ y en voluntario engaño.>>) acusada por una soledad que nos hace conscientes de nuestro propio destino (<<Volvemos a encontrarnos/ con nosotros en casa.>>).

Cierra el libro un poema emotivo titulado A un río seco. Un río, que es un elemento poético asociado a la vida, pero que aquí vemos pseudo suicidarse negándose <<al absurdo discurrir>>, pero que no es una muerte como tal, sino una mutación a otra existencia, a ser <<tierra firme, perpetua>>, y es que, en Lugares comunes aún queda sitio para la esperanza.