martes, mayo 20, 2008

La noche nuclear

Llevo toda la mañana
esperando siglos.
Siglos eternos. Segundos.
Sólo
una culpa ciega,
enmudecida,
entra por la ventana.

Le pregunto a la noche nuclear
¿cuántos vástagos quedan?
¿todos y ninguno?
-algunos quedan-
¿cuándo llegará el invierno?
Pero la noche no sabe,
sólo calla,
cierra los ojos y ya no queda luz.
La voz se apaga.

El frío llega callado
matando.
Se mueren las plantas,
los padres, los hijos.
Se muere la muerte.
Hay ceniza en mis ojos de sauce
y el polvo lo cubre todo.

Me pregunto si acaso
la noche
doliente
se quedará para siempre
sumergida en el incendio.

Me pregunto,
¡tantas cosas me pregunto!
dónde está el sol
dónde el sueño
dónde yo.
Si es que hubo algún sol
algún sueño
algún yo.


(Son las tres de la muerte...)
J. Hilario Tundidor