martes, abril 29, 2008

Me arrojé desde el octavo, tras Eva. Iba a salvar a la mujer que amaba. Morimos los dos.


Un chino en bicicleta. de Ariel Magnus

- Dueño contento con tu tlabajo. Quiele contlatalte. Cama dentlo. Hay gato pala que la lata no moreten.

- ¿La lata no moreten?

- No, la-ta. Mo-re-ten.

- Ah, que las ratas no molesten. Chen, si sabés pronunciar la ele y también la erre, ¿por qué decís erre cuando es ele y ele cuando es erre?

- Lamilo, si sabé chupal vino, ¿pol qué no me chupás la plótesis?


Un chino en bicicleta. Premio La otra orilla 2007


Un chino en bicicleta.

Ariel Magnus.

III Premio de novela La otra orilla.

Esta historia, Un chino en bicicleta, que mereció el III Premio de novela La otra orilla, ya me gustaba aún antes de leerla. Es por el tipo este, Ariel Magnus, con ojos de niño, que me cae bien. Pero esto, imagino, que a ustedes no les importa nada en absoluto.



Les contaré entonces que se trata de una historia de chinos que viven en Argentina o de argentinos que viven en el Barrio Chino, o quizás de argenchinos. Lamilo, quiero decir Ramiro, es un porteño que es secuestrado de la forma más absurda por un chino pirómano. Ahí arranca una historia plagada de mafias, asesinatos, costumbres y amol. ¡Qué fácil resulta reírse y enamorarse de Yintai! En China nunca mujer primera hablar.



A través de esta lectura, unas veces surrealista, otras, hiperrealista, nos asomamos a una cultura dócil y hermética como puede resultar ser la china. Qué les pasó a Lito y a Chen es un misterio que ustedes tendrán que desvelar. Y si no les gusta la comunidad china, quizás ésta sea la oportunidad para que cambien de opinión sobre ella y despejen alguna que otra duda que puedan tener, como esa que ahora mismo están pensando, sí, esa misma, la de que los chinos se comen entre ellos y usan las sobras de sus banquetes caníbales para rellenar arrolladitos de primavera.