jueves, abril 24, 2008

LOS DIAS

Puede que parezcan todos los días iguales, pero realmente ¿lo son? A pesar de cruzarte cada mañana, a la misma hora con la misma mujer, a pesar de que esa mujer vista el mismo abrigo que el día anterior, a pesar de que ese abrigo te recuerde al cielo. Un cielo gris de nubes blancas, y que la mancha torcida, esa mancha, sea como tu boca. (Cada mañana veo tu boca en un abrigo de lana). Es posible que los días parezcan ser el mismo día. Puede que sea el mismo día, que lo vivimos cientos de veces. Miles de veces. Treinta y dos mil ochocientas cincuenta veces son muchas veces para vivir un mismo día. Quizás sean menos. Quizás aquella silla, tirada en el campo, entre la hierba que ya amarillea, sea la prueba irrefutable de que este día no es como el anterior. Quizás si alguien, digo alguien, se llevara esa silla a su casa, no sé, para adornar sus ojos, para regar su desasosiego con la tranquilidad, quizás entendiera que este día no es como el anterior ni será como el siguiente.