jueves, marzo 27, 2008

Comunicaciones de una dinosauria.

No parece extraño pensar que, entre tanta literatura de leche, cacao, avellanas y azúcar y tanto martesiano, uno no pueda aspirar a ser mas que la sombra de la sombra de lo arcaico. Si ya es arduo el camino para encontrar una forma narrativa personal de cierta calidad, hoy se complica aún más si lo que queremos es identificarnos con el género literario que vivimos en la actualidad, en el que adquiere una importancia máxima las formas plásticas, la publicidad, el cine y el World Wide Web. Los hipertextos, que aún no sé qué carajo son en literatura, son lo más de lo más. Parece ser que ya no vale con escribir bien, a nadie le interesa leer lo que ya fue escrito en el pasado dicho de otro modo, sino escribir desde el talante de comprender el mundo con nuestros ojos, que por lo que se ve no son los mismos ojos que los de generaciones anteriores, pues es evidente que ellos no disponían ni de Coca colas, ni de Anime y mucho menos de Sin tetas no hay paraíso (que por cierto, jamás he visto y no creo que pueda hacerlo).