miércoles, marzo 26, 2008

MARZO

¿Por qué no me hablas?
Dime algo, querido Marzo,
me asusta tu silencio de gasa.

Ese mutismo en tus hojas
en tu frío, en tu verde
me aterra tu presencia de nada.

Pensé que me pensabas
lo vi en tus días.
Creí que me lo dirías.
Pero siento que te callas.

Una suerte de lluvia
trasnocha en mi cama.
Eres tú,
que me traspasas
como un filo de luz
vienes y te marchas.

Te recuerdo de niño,
una flor de almendro
asomada a mis ojos.

Te me vas
sin apenas decir nada.
¿por qué no me hablas?
Mi Marzo.
Mi nada.

¿Y si resucita?

No he podido dejar de pensarlo. Puede que, a estas alturas, resulte absurdo, pero creo que, pese a que todo tiene un principio y un final, mi blog, éste blog no debe morir, no ahora. Mi blog es mi ego. Si muere él, muero yo aunque solo sea por no verme en el espejo, tan así es mi vanidad... Sí que es cierto que, a lo largo del tiempo, ha ido sufriendo cambios. La participación en este blog hace unos años era mucho mayor que la de hace unos meses. Cada vez que recuerdo la de cosas bonitas que surgieron de él, amigos, risas, proyectos y lecturas, muchas lecturas. Uno no puede evitar preguntarse por la razón o las razones por las que la gente deja de comentarte. ¿La diferencia entre el antes y el ahora? básicamente, que antes hablaba de mi. Tal vez sea que hay cosas que no se pueden comentar.

El caso es que, (y ahora hablo de mí que hace tanto tiempo que no hago) eso siempre me ha desanimado, aunque he procurado disimularlo, no sé muy bien porqué, hasta el punto de ir modificando la estructura del blog en función de la participación. Pero eso es un error y Domi me ha ayudado a comprenderlo. Así que no pienso dejarlo morir. Al menos no hoy.