jueves, febrero 07, 2008

Habitación 69

La tentación (Kaka de Luxe)

La tarde amaneció paradójicamente triste. Caía una llovizna perezosa que apenas mojaba. Me alarmé, cuando al entrar en el vestíbulo del hotel, mis pasos se callaron. Todo enmudeció. Había en aquel lugar un pulso distinto, pausado. Sólo mi zumbido rompía ese silencio. Parecía haber entrado en otra dimensión, predominantemente roja, muda y admonitoria. El recepcionista me tendió con cierto rencor la tarjeta magnética que daría paso a mi sueño. Me pregunté si sospechaba algo. ¿Acaso se notaba que en unos minutos, segundos quizá, sería una mujer infiel? Abrí la puerta de la habitación sesenta y nueve reprimiendo una sonrisa juguetona y noté el corazón en el estómago. Al entrar me invadió una tremenda soledad.

[...]

Cuando Francoise se marchó de la habitación, me escupió un à tout à l'heure mon amour, dejándome allí, rota y sucia, como una muñeca que ya nadie quiere. Apenas me quedaba voz para llorar, y casi sin querer recordé aquella canción muy punky de Kaka Deluxe que decía algo así como que... ¿cómo decía? me dolía la cabeza ¡ah, si! todo esto me pasaba por ser una puta guarra. Busqué el teléfono con mi mirada y comencé a preguntarme cómo diablos me las apañaría para desatarme y poder llamar.

Esther Rodriguez Cabrales