lunes, junio 30, 2008

Presente

Sólo el tiempo

atraviesa mi piel.

 

             Soy toda

ayer.

jueves, junio 26, 2008

De nuevo la alarma. El mismo ascenso. El mismo despertar.

De nuevo el mismo rito. Desayuno, ducha, trabajar.

De nuevo la misma persona se cruza en el mismo punto de mi camino a la misma hora.

De nuevo el mismo tren.

 

Leo Putas asesinas. Escucho a The Cult. Revolution. En el vagón huele a semen o a algo parecido al semen. Puede que sea lo único que hoy haya cambiado. Levanto la cabeza. Afino el olfato y siento hambre. Observo a la gente, con sus brazos en alto, amarrados a las barras frías de acero. Quizás sea sudor. Un sudor nuevo. Reciente como un bollo.

 

El sol entra por la ventana, tal como ayer y un cuchillo oblicuo y brillante ilumina mi página. Las motas de polvo se ríen de mi. Pienso que esto se puede escribir y bajo de nuevo mis ojos al libro, el mismo de ayer, probablemente el mismo de mañana.

miércoles, junio 25, 2008

Fear

Aquel escritor me invitó a pasar a su casa. Pase, me dijo. Su puerta era una puerta común. Gris. Lisa. De la que no colgaba ningún nombre. Pero era amable. Y yo pasé. Siéntese, por favor, póngase cómoda.







Llevaba una máscara. De esas narigudas venecianas que se usan para los carnavales. No le di importancia. Quizás no quise darle importancia. Me gustaba su tono. Su talante. Me senté y ... fue él quien comenzó a ser críptico. Yo intentaba descifrar aquellos mensajes fragmentarios, uno tras otro. ¿Ha visto usted 24 hour party people? Claro, le dije. Me empezaba a doler la cabeza.


La máscara era blanca. Llevaba brillantes y puntillas doradas. Llámeme Patrick o Luis Mariano, tanto da. Yo le dije mi nombre, orgullosa, ignorante. ¿Qué teme usted?, inquirió. Al miedo, dije, sin saber muy bien por qué. Fear is my best friend, contestó. Si. Eso es. Yo también le conozco. Él gesticulaba. Lo hacía muy exageradamente. Su mano chocó con la máscara y ésta cayó al suelo. Descubrí un rostro sin rostro. Bajo la máscara sólo había carne. Aunque parecía fresca. No había ojos, no había nada. No pude evitar que me saltaran lágrimas. Recordé entonces a ese muchacho tocando la batería sin cesar como poseído. Y recordé el tic-tac. Pero no un tic y después un tac. Sino un tictac desquiciante, infinito, palpitante, eterno.



Black tears. Como cuando pelas una cebolla. Te mentalizas, pero al final lloras. Se corre el Channel de los ojos. Le dije que no se preocupara. Que no me importaba su aspecto en absoluto. Pero fue en vano. Me echó de su casa. No sin antes darme una llave diciéndome: guárdela, le abrirá puertas. Poco a poco. No se precipite. Todo irá llegando. Si me necesita mándeme una carta y deposítela en el buzón.



La puerta, su puerta, quedó tras de mí, hermética. De pronto sentí la soledad. El miedo friolento vino a buscarme. Allí estábamos yo y una llave que no sabe qué cerradura buscar.

martes, junio 24, 2008

Cuentos [por Mario Benedetti]


No hay más que teclear Mario Benedetti en Google para que aparezcan cientos de páginas explicativas sobre su biografía y su obra. Por esa razón me ahorro el goliático esfuerzo y me limito a comentar muy someramente sus Cuentos en la edición ampliada de Alianza Editorial para que se me animen a elegir este libro y no otro.

Cada vez que concluyo la lectura de uno de los cuentos, me pregunto por qué me gusta tanto este autor. Supongo que se trata de esa capacidad que Benedetti ostenta como cuentista, capaz de engañar al lector con el dominio de la palabra y la persuasión, para dejarle al final emocional y literalmente tirado.

Empiezo a leerlos caprichosamente, sin ningún tipo de jerarquía. Ni siquiera la que el índice impone. Me dejo llevar por el señuelo de los títulos. Comienzo por De puro distraído y me llevo, en muy pocas páginas, el primer batacazo emocional “él bien sabía que no estaba hecho para la desesperación sino para el vagabundeo”, pues los personajes de los cuentos de Benedetti comunes y corrientes, están además, casi todos, tocados por la desgracia.

EXILIO. “Alguien desde atrás le había colgado una capucha” no es un comienzo, sino casi un final, o “pavadas que uno inventa en el exilio para de algún modo convencerse de que no se está quedando sin paisaje, sin gente, sin cielo, sin país”, que no es un final sino un comienzo, el de Geografías. En Soñó que estaba preso un presidiario soñador de la libertad, aun en libertad, se sueña preso. Y es que es reincidente en sus personajes la idea del encarcelamiento, aunque no físico, en una libertad fingida y extranjera. Como en No hay sombra en el espejo, cuento que, por un lado, trata sobre esos dobles imposibles literarios, concepto que ha obsesionado a otros tantos autores como Borges, Stevenson, Hoffmann, Maupassant y Henry James, entre otros (bonita antología, por cierto, Alter ego. Cuentos de dobles. Libros del tiempo. Ed. Siruela), “Ese Renato Valenzuela que está ahí, mirándome socarrón, pálido de tanto insomnio, es un remedo frágil de mí mismo, un facsímil sin sangre, un cosa” y por otro, sobre la ausencia de identidad y de desarraigo, “la estampa del espejo es lo que no quise ser: un fantoche gastado que convoca a la muerte”.

AMOR. El amor, como amor, es un amor extraño en Benedetti. El sexo de los ángeles es buena prueba de ello. Ángel y Ángela, y por las características que todos conocemos sobre los ángeles, sin tocarse, hacen el amor con las palabras. Es un cuento muy visual y sugerente que roza la fábula. Sin embargo, en La noche de los feos, Benedetti nos prepara para un contacto físico y premeditado, casi un contacto por conveniencia, aunque después nos demos cuenta de que los personajes no pueden quedarse sólo en lo físico, sino mucho más allá, ahondando en las desgracias más íntimas y cuyo final no puede ser mas que trágico, “mi mano ascendió lentamente hasta su rostro, encontró el surco del horror, y empezó una lenta, convincente y convencida caricia”. Hay un amor en Se acabó la rabia que es el que profesa el animal al amo. El perro, Fido, amigo fiel del hombre, en este caso, de un hombre al que le han sido infiel, es quien relata la historia. Con su ayuda abre los ojos a su amo y le muestra la prueba del engaño. Queda bajo la mesa la fidelidad del perro frente a la infidelidad de la esposa. Sólo al final del relato se da uno cuenta de la desproporción y la incoherencia de nuestras acciones.


ESCRITURA. El escritor que no escribe sobre la escritura, o es un impostor o es un ignorante. Autobiografía es un retrato de las modas del mundo literario. A través de este relato, acompañamos a un escritor en la escarpada búsqueda de la primera frase, esa que atrapará a quien la lea y que le catapultará como escritor de éxito, pero que tan sólo emergerá cuando uno no se lo imponga como fin. También retrata en Más o menos hipócritas, los tejemanejes que los periodistas son capaces de urdir con tal de conseguir una exclusiva literaria que poco o nada tiene que ver con la literatura. Un juego entre hipócritas, entre un escritor de ficciones y un escritor de realidades.

Lo que queda claro después de la lectura de estos cuentos es que, los personajes de Benedetti son personajes vivos, como cualquiera de nosotros, y llenos de sentimientos, buenos o malos, como cualquiera de nosotros, pero llenos de sentimientos al fin y al cabo, como cualquiera de nosotros.

miércoles, junio 18, 2008

TODO, NADA

I

La diferencia entre ser y tener

es un universo de ambigüedades

que ascienden desde la espuma

de mi lengua

hasta el ceño de tus balcones.

¿Soy lo que tengo?

¿tengo lo que soy?

Soy más de lo que tengo

sin tener nada.

Nada es todo

en el mundo de la ausencia.

Soy la reina de la entelequia

y mi riqueza crece

y crece mi apariencia.

Tengo, poseo, soy.

Esa es la actitud

de una vanidad que palpita

a la sombra de mi sombra.

II

Hay un jardín de rosas

que respiran bajo mi cama.

Allí, los pájaros comen

las migajas de mi alma.

Si me agacho y los miro

se filtran entre las grietas

como el agua.

Si no los miro

nadan en mi sombra,

sombra de mi sombra,

y juegan con las olas

de mi absurda vanidad.

Adoro beber la espuma

del crepitar de mi marea

y llevarla con disimulo

hasta el alféizar de lo absurdo

donde estás, donde me esperas

donde disfrutas de toda la nada

que te ofrezco cada mañana.

martes, junio 17, 2008

miércoles, junio 11, 2008

Este mismo instante que vivo

pertenece al pasado.

lunes, junio 09, 2008

TODO SIGUE TRANQUILO [por Chusé Izuel]



Me he enamorado de un muerto. Y lo he hecho aún sabiendo que está muerto. Ya había sentido algo especial por él antes de leer "Todo sigue tranquilo", leyendo "Amarillo" de Félix Romeo.

Hoy he acabado el libro de relatos que escribió Chusé Izuel antes de morir (una recopilación casi íntegra a cargo de Bizén Ibarra y Félix Romeo, amigos personales del escritor), y he sentido un dolor parecido al que sentí al terminar la lectura de "Primavera sombría" de Única Zürn. Dos personas que han tomado como camino de salida, la ventana. No se pueden equivocar los dos.

Chusé Izuel no había publicado mucho antes. Tan sólo algo en la revista Malvís y en la revista La calle. Fue crítico literario y colaboró, además de en otros periódicos, en El Periódico de Aragón.

EROTISMO. La figura de la mujer está presente en todos sus relatos. Es una mujer salvaje la que concibe Chusé. Poseedora una belleza natural y a la vez, violenta. Creo que es en dos relatos de los dieciséis que forman el libro, en donde aparece la imagen de la chica desnuda, sin depilar y con el cordón del tampón entre las piernas. Una imagen extraordinariamente bella para él.

RUTINA. Un fantasma que está presente a lo largo de todo el libro. Junto a la rutina, la nada "porque es que tú nunca has hecho nada". La pareja y la rutina. Faltan las palabras, falta la magia en su relación de pareja "cuéntame algo" "¿qué quieres que te cuente?", "no me apetece contar nada".

ALCOHOL. Parece que no hay vida sin alcohol. Relatos "etílicos y nicóticos". Vómitos, balanceos, golpes, lenguas muertas. Ése es el estado de los personajes. Cerveza a litros, celtas y Las Novias de fondo. Pero no sólo Las Novias. The Pretenders, Scorpions, The Ramones o Lágrimas de mermelada. Retrata Chusé las fiestas cutres de los ochenta, en donde perder el conocimiento era de lo más normal.

LA MEJOR DE LAS SOLUCIONES. El último relato del libro es premonitorio. Breve y desconcertante. "El viento enmaraña su pelo, mientras tanto". Chusé Izuel se arrojó desde el balcón en el año 92. Dieciséis años después sigue siendo alguien especial.

miércoles, junio 04, 2008

Confesión

No es gran cosa, pero me apetecía hacerlo.

Da la impresión de que tengo diez años.

En fin.

Las palabras son un poema de Bukowsky.

Confesión.

martes, junio 03, 2008

Tengo los pies helados. Estudio poco. No me apetece. Leo el blog de AFM. Junio es invierno. Un día de vacaciones en una casa -mi casa- que no recordaba tan fría. Está helada. Congelada. Bloomintong me toca los pies. Y vuelvo a hundir la cabeza fijándome en los círculos. Cuántas cosas importantes. Te pones a subrayar y todo es importante. No paro de mover las piernas. Alguien, no recuerdo quién, me contó que alguien, no recuerdo quién, tuvo el baile de sambito siendo niño. Si tuviera que subrayar mi vida viviría entre líneas. Sería como vivir en un tendido eléctrico. Supongo que como lo hacen las palomas. Las ratas. Eso era una sobrada. Voy a por un café.