lunes, octubre 22, 2007

Agota Kristof

LIBROS - LA ANALFABETA
Leo de casi todo con voracidad. Periódicos, de uno y de otro lado. Revistas. Almanaques. Relatos. Poemas. Leo mientras cocino. Mientras me desplazo. Leo para dormir. Leo cuando me despierto, mientras sorbo el café. Mientras otros ven la tele. En el descanso del trabajo. Leo todo lo que cae en mis manos. Y aunque ése podría ser el inicio de La analfabeta, no lo es, entre otras cosas, porque yo no tengo cuatro años, sino treinta más.
Sé que nunca llegaré a ser como aquella analfabeta ilustrada a la que admiro tanto. Ni viviré en un país extranjero. Ni tendré que hablar una lengua que no sea la materna. Pero sé que algo me une a ella. El ritmo del verso sincronizado con el sonido monótono de la vida diaria. El aislamiento, en su caso, impuesto. La pasión por la escritura y la lectura. Por eso leeré todo lo que ha leído ella. A Thomas Bernhard. Me pregunto si habrá leído a Robert Desnos. Por si acaso, lo leeré también. Y la leeré a ella. Varias veces.

El abuelo saca un diario del bolsillo de su levita y dice a los vecinos:

-¡Mirad! ¡Escuchad!

Y a mí me dice:

-¡Lee!

Y yo leo. Normalmente, sin errores, y tan rápido como me lo pida.

Dejando de lado este orgullo de abuelo, mi enfermedad de la lectura me traerá sobre todo reproches y desprecio:

"No hace nada. Se pasa el día leyendo."