lunes, junio 04, 2007

Apología pro vita sua

Que estés en condiciones -solía decirse Salazar a sí mismo cuando reflexionaba sobre este tramo final de su existencia- de aceptar que cualquiera deje de verte o dejes tú de verle de un día para otro, sin el menor pesar o nostalgia o recuerdo.” Y satisfecho de esta radicalidad, que tenía un punto de pose, añadía Salazar: “No se trata de olvidar a nadie: nada tan malsonante como el olvido. Pero tampoco se trata de algo tan preciso como los recuerdos o las remembranzas, por modificadas o amansadas que estén. ¿De qué se trata entonces? Pues se trata de una simple presencia muy múltiple, de un muy intermitente y flotante sistema de presencias que se unifican en mi vida: ellas existen porque yo existo, pero que son indoloras, sin aristas o, como mucho, destellos placenteros.”


Contra natura
Álvaro Pombo