jueves, enero 11, 2007

NÁCAR

Es cierto que vivir no se reduce a respirar.

Inspiro, espiro, inspiro, espiro...

Pero tampoco se trata de pescar en un lago sin vida...

Hombre, a todo el mundo le gusta notar cómo se tensa la seda.

Quizás sea que a mi se me esté reservando el nácar.

Si eso es así, entonces, debería disfrutar del silencio.

El silencio de una perla, bien vale una fortuna.

Disfrutaré entonces.

Del silencio.

Del nácar.

De mi.