viernes, enero 05, 2007

POSITIVICEMOS

Ser positiva. Es lo que me digo siempre, entre susurros y reflejos. Esther, tienes que tratar de ver el lado bueno, es lo que te va ayudar de verdad. No te amargues por bobadas. Me lo repito cada día, mientras me pinto los ojos con khol negro. No mucho, no me gusta que sea descarado. Y tienes que olvidarte de lo accesorio. Vaya, detesto los pegotes de rimel. Ahí está la clave. Las pestañas deben quedar separadas y ligeramente inclinadas hacia el exterior del ojo, porque de lo contrario, el ojo queda sucio y ordinario ¿Y qué es accesorio? Y no me refiero a un cinturón, una tiara, o una horquilla. Hablo de lo accesorio en cuanto a sentimientos y afectos. Centra tus sentidos en lo verdaderamente importante. Para los labios, sólo brillo. Un brillo metálico. Pero, ¿qué es verdaderamente importante? Importante es todo aquello que incida directamente en tu felicidad. Lo importante en la vida no tiene porqué ser grande. Puede tratarse de minucias. Todos sabemos que un segundo, puede encerrar una eternidad (Saludos. Salud. Neu). Entonces, alma en pena, disfruta cada segundo, como si se tratara del último.

Sé que quiero ser positiva, porque me gusta esa sensación, aunque sea breve. Imperceptible. Insignificante. Me gusta pensar en los demás, aunque se trate de algo unilateral. Bien, en general, me miro y me gusto. El pelo algo revuelto, pero como ahora está rojo, queda bien. Largo, rizado y rojo. Pero, a veces, siento que me duele. No. El pelo, no. Estamos a lo que estamos, o no estamos. Eso me impide ser positiva. Sé que soy yo quien se equivoca. Y por eso, me tapo la boca. Para romper en llanto en cuanto vuelva abrirla. No puedes pretender, que todo el mundo sienta lo que tú. Eso, amiga, es imposible. ¡Imposible! Pero querida, ¿tan infeliz te hace? Venga, anda, sonríe.