martes, mayo 29, 2007

Primer amor


Después de decapitar muñecas
conocí un amor temprano
bajo el frío de la noche,
y en el desamparo más extraño.

Donde acababa el peñascal
y comenzaba el bosque,
tan violento...
El fuego, agonizaba,
tras la mirada lunar
dándonos el calor que no necesitábamos.

Y su cinturón oscilante
en un vaivén rítmico y cadencioso
golpeaba mis caderas,
con suavidad.
El rumor de los fresnos
ahogaba nuestros gemidos
de tequila,
limón
y sal.

Ahí donde acababa el peñasco
nos asomamos al brocal.
Arrojamos piedras al fondo
y refrescamos nuestra ansiedad.

Nuestros deseos se ahogaron
entre risas y nervios
y quedó el amor,
ausente,
mientras nos veía marchar.


(El dibujo es de André Masson)

jueves, mayo 24, 2007

¿Qué?


Pero ella permanecería
con la música incrustada en su vida,
y con la literatura
haciéndole herida.

lunes, mayo 21, 2007

El ciprés


Después de tantos años buscando,
por fin encontró un buen árbol al que arrimarse.

miércoles, mayo 16, 2007

Sombras




Atravesé un bosque de ladrillos,
vagamente coloreados,

-de un rojo casi muerto,
atenuado por la penumbra-,

proyectando una sombra
que se confundía con el oscuro asfalto.

Observé con morosa lentitud
cómo se extinguía la tarde,
cómo avanzaban los fantasmas
que habitan en las sombras,
bisbiseando palabras
que generan turbación.

De pronto la carne tiembla,
el corazón se agita.
La maleza de la ciudad maldita
que se oculta tras las sombras,
me llama,
pero yo me precipito
al amparo del silencio
y me arrebujo en la soledad
de mi misántropo hogar.

Desde un rincón
le rezo a mi Dios,
que es de restos,
de pedazos,
de segmentos
y respiro con alivio
al verme de nuevo contigo.

jueves, mayo 10, 2007

Proeza



Uno se acostumbra a todo. O a casi todo. Yo me acostumbro a ser como soy. Fui la última. Disponía de poco tiempo. Comencé agitada, como es normal en mí. Era mi pecho el que se excitaba, no mi mente. Pero hubo algo. No sé qué, que me hizo olvidar dónde estaba. Me hizo olvidar con quién estaba. Era como si solo yo estuviese allí. Yo y mi voz. No estoy acostumbrada. Lo normal, digo, lo normal es que no pueda continuar. Que me falte el aire. Que me tiemblen las manos. Que mi voz se quiebre. Que pida perdón. Pero ayer, no fue como siempre. No sé porqué pero para mi es toda una proeza.

lunes, mayo 07, 2007

De la ensencia del punto...


Ese punto, de existir, está entre el cielo y la tierra;

entre la sabiduría y la ignorancia;

entre tu y yo.

Ese punto no está en ningún sitio,

para estar en todas partes.

Ese punto es una estrella,

el filamento de una bombilla,

un pixel,

tu boca abierta.

Ese punto son mil puntos.

(Los necesarios para definir tu silueta.

Trémula.

Erecta.

Sombra yerta de tu voz imperfecta.)

Ese punto soy yo.

Sombra. Confusión.

Un puto punto sin pizca de inspiración.