martes, noviembre 21, 2006

NOVILUNIO

Leí con avidez la última página y con un suspiro, di por finalizada la lectura. Cerré con parsimoniosa lentitud el libro, casi acariciándolo y cruzando los brazos sobre él, dejé descansar mi cabeza, centro de mi universo. Quería de ese modo, retener toda esa conjunción de palabras que aún resonaban en mi memoria como un eco. Aprehenderlas para una comprensión íntima. Apreciaba esa obra mucho más de lo que hubiera imaginado, era como un novilunio intelectual y quería empaparme del dulce recuerdo que aún quedaba de su reciente lectura, de lo fantástico y de lo sobrenatural, de lo estético y de lo bello, del pasado y del presente, de la recreación de la perfección. Soñé, porque me quedé dormida, soñé que mi pluma se henchía de palabras y que éstas surcaban la hoja como un cuchillo lo hace en la espuma. Por un momento me soñé Violet, ¿porqué no? ¿acaso su vida era peor que la mía...? tiránica a veces, generosa otras, muy parecidas en el fondo, a pesar de ser tan distintas en la forma. De lo que no cabía ninguna duda era de la capacidad que ambas tenemos para soñar. Ojalá fuera la misma para transmitir, Violet.