viernes, octubre 20, 2006

Rain is falling on my car

Hoy llovía. Como últimamente viene siendo habitual. A las siete de la mañana, la carretera estaba vacía. Un momento idóneo para surcar el asfalto. Busco los charcos con una ilusión casi pueril. Zigzagueando me acerco y me alejo. Me gusta imaginar que me embarco en un gran velero. Es fantástico, porque con poca velocidad es posible formar grandes olas. Olas gigantes. Eso, con una gran banda sonora de fondo, puede ser más que grato. Te sientes algo dueña del mundo. ¡Os mojaré a todos a mi paso! ¿Ah, si? Pues si. Apartas la idea de dibujar arco iris usando nenúfares rosas, para hacer realidad un sueño. Surcar los mares urbanos. ¿Es posible pasar al lado de los sueños? ¿vivir un sueño? Eso no lo sé. ¿Ah, no? Pues no. Pero esta mañana, me parecía vivir un sueño. Surcar la carretera. Ojalá no hubiera terminado nunca. Lástima el tiempo que pasa y no para. Ojalá pudiéramos detenerlo.