lunes, octubre 02, 2006

DESTINO

La puerta sucumbe
y entran los cuerpos erráticos,
la miradas se buscan, y se evitan, y se encuentran,
y todo parece un sueño de locos,
una ilusión de lunáticos,
masa de literatura a granel,
de olor nauseabundo,
de rostros ajados,
de dientes,
ojos,
lenguas
y tendidos eléctricos,
de música que amansa a las fieras,
de mala educación,
de sueño,
de perdón.
El vagón rezuma de historias tristes,
de parejas rotas,
y de abrazos añorados,
de lágrimas negras,
y deseos suspirados.
El tren avanza, sin remisión
dispersando gotas de sudor,
de amargura,
y de corazón,
y la estela es de lodo,
y de vida,
y de olvido,
y de muerte,
y de adiós.