viernes, septiembre 22, 2006

EL RASTRO

Siguiendo el curso de su piel, la suavidad te envuelve los sentidos.


Coronando dos profundos lagos.........que esconden un sentimiento infiel.

Separados por un muro inexpugnable
de corazón y residuos, que custodia
a la cueva inefable de lenguajes ambiguos.

El camino es sencillo hasta llegar al gran templo,
rosado aparece el zarcillo que te detiene y da ejemplo.

Sigue el camino hasta el
Valle prohibido.

No te detengas,
no busques más sentido,
avanza y evita el mayor de los peligros,
que no es lo que has visto, sino lo que está por ver...
ese monte poblado
de arenas movedizas y seres malignos que te harán ceder.


No escuches el canto de la perdición, y si lo escuchas, date por vencido.
Y ahora, no preguntes porqué. Que el que avisa, no es traidor.