miércoles, septiembre 06, 2006

EL VIAJE

He leído mil veces que la vida es un camino, y que lo importante en él, no es el destino, sino el camino en sí mismo. Decía Paracelso a su discípulo que el camino que conduce a la piedra, es la piedra, y no sé si le comprendo bien... "cada paso que darás es la meta", le decía.
¿Será que vivir es un viaje?
... ¿es lícito preguntarse hacia dónde me dirijo?...
Entiendo entonces que mi vida, y la tuya también, a cada paso adquiere un sentido. Un sentido propio. El sentido de la búsqueda.
Mi viaje comienza, pues, cada día. Y cada uno de esos días dirijo mi vista al horizonte, anhelando esa tierra prometida de la que hablan. Pero no veo nada. Siento una ceguera que me nubla (aunque no la razón).
Por eso es que tengo fe. Y la tengo precisamente por no ver. ¿Qué sentido tendría tener fe en algo que sabemos con certeza que es posible? "ahí está el prodigio".
Mis dudas no surgen de la nada, sino que surgen de otras dudas que, a su vez, fueron originadas por otras bien distintas, ajenas incluso.
Me dispongo a viajar.
Mi viaje será largo.
¿Y el final?
Incierto.
Éso es precisamente lo que más me gusta de vivir la vida.