miércoles, agosto 02, 2006

BIEN, PUES PENSEMOS.


Heidegger afirmaba que pensar significa, entre otras cosas, plantearse esa pregunta, porque el mayor problema que se presenta en ese sentido en nuestra época es precisamente que no pensamos, no nos paramos a reflexionar. Por eso yo, tal día como hoy, cierro los ojos y me propongo pensar.

Pienso en lo que pensaré y eso me lleva un rato.

Pero no desisto en mi propósito y sigo pretendiéndolo. Así, sentada a la orilla de un río, verde (que aunque no azul en la forma, si en el fondo), en un remanso de paz, alejada del mundanal ruido, me concentro en mi empeño por pensar.

Y pensé.

Pensé que no era fácil pensar cuando hay tanto estímulo externo que te distrae. Fue entonces cuando intenté espantar a aquellas dos mariposas azules que retozaban en el aire, dibujando círculos en una espiral ascendente, invisible e infinita frente a mis cristalinos. Cuando por fin estuve sola, volví a mi intento por pensar. Cerré de nuevo los ojos y finalmente me sobrevino la pregunta, y pensé que me preguntaba a mi misma si yo era yo por lo que soy, o si yo era yo por lo que no soy. Difícil cuestión cuando se trata de pensar. Digamos que, más escuetamente, la pregunta venía a decir si uno es como el positivo y el negativo de una foto.

De momento, fue lo primero que pensé, bastante embotada, todo hay que decirlo. Hasta que llegó a mis oídos, el sonido de un violín machacón, grave y pesado, que se posaba sobre mi piel y, de nuevo, me distraía.

¡Sr. Heidegger, Así no hay quien piense!

Maté a la mosca, con horror eso sí, y pensé en ese instante que mi existencia había cobrado un sentido distinto al de hacía unos segundos atrás. Claro, pensé, porque cada acto que realizamos nos excluye del resto del grupo y nos define, nos aporta un mayor significado, pasando de ser individuo, a ser persona, yo.

Pienso que no es tan sencillo pensar, cuando lo que uno se propone es pensar en el acto mismo de pensar, así que, pensé que mejor sería pensar con más calma, quién sabe... quizá, cuando haya muerto, supongo que, entonces, nadie me interrumpirá en tan complicada materia que es el pensar.

En fin.