lunes, mayo 22, 2006

RECUERDAME AZUL

Acomodó su piel al cálido terciopelo azabache.

Cuando una insoportable lasitud se instaló en sus párpados.

Y el sueño, una vez más, la invitó a dibujar.

Se subió el vestido de raso que, sin ningún esfuerzo, se deslizó hasta las caderas, dejando al descubierto el oscuro misterio de su cuerpo.

Coloreando voló.

Y se abandonó.

Una ligera brisa hacía ondear los visillos, que acariciaban suavemente sus muslos, emulando el movimiento de sus yemas. Como ayer. ¿Recuerdas?

Un placentero y vertiginoso hormigueo recorrió su vientre.

Dejó sus labios entreabiertos y una mariposa juguetona salió de su boca, mecida por la cadencia de su respiración.

Revoloteo azul de sueño.

Un dulce gemido escapa a su paso y la guía hasta la luz.

Flotó disfrutando del aroma de su cabello. Y después, salió por la ventana vislumbrando la suave piel de brea que dejaba atrás.

Acumuló, allí fuera, todo lo que pudo.

Para después, no acordarse jamás.