martes, mayo 16, 2006

COINCIDENCIAS

No exagero si digo que mi vida son meras coincidencias. Admitir dicha premisa, puede resultar anodino, sin embargo, me aventuro a ello. Porque, si me paro a pensar, advierto que un hecho vivido, me lleva a otro que ya había contemplado antes. Idioteces al fin y al cabo. Y una idiotez me lleva a otra. Y entre estas divagaciones que no me llevan a nada, saboreo un poco la hiel de la literatura. ¡Qué coincidencia! Se han fallado ya la mayoría de los certámenes a los que yo me había presentado, sí, sin éxito, como era de esperar. No me desmoraliza, porque no lo considero un fracaso. Quizás el certamen en sí, sólo es un objetivo que me obliga a desarrollar con más ahínco una idea, no más. Y habiéndose fallado los premios, teniendo yo, eso sí, cierto resquemor, leo un artículo de Juan Manuel de Prada en el que, no denuncia, pero desvela una conversación con Teo Benavente, en la cual, él confiesa haber ganado, con un mismo poema, varios premios literarios, o, otra confesión, presentarse varias veces, con una misma obra, al mismo concurso, o adaptar su obra, según las características de los integrantes del jurado. Me sorprende porque, ilusa, creí que mi actitud legal, no era una actitud particular, sino generalizada. ¡Anda! Y yo, venga a crear, y a crear, para presentar cuentos distintos, porque no se puede presentar una misma obra a varios certámenes, y debo ser el único ser de este planeta que participa, cumpliendo a raja tabla, las bases de los concursos. Claro, ahora entiendo porqué decía Faulkner que, para ser un gran escritor, uno debe valerse de armas, amorales y endemoniadas, con tal de obtener la luz necesaria para concluir una obra, robar, tomar prestado, mendigar o despojar, todo vale.

Y todo esto, es sólo un instante, en el que paladeo un vermú rojo en una soleada terraza de Segovia, ciudad que visitamos coincidiendo con el festival de títeres Tiritimundi. Nos recibe un carrusel de época, hecho en madera, con imágenes de bellas damas conquistadoras, y cuyas atracciones eran un verdadero reclamo al pasado. Giraban sobre un mismo eje un calamar articulado, un cohete de hojalata, un violonchelo, un saltamontes, un globo, un aeroplano, un camaleón y una bicicleta voladora, todos parecían haber sido sacados de un libro de Julio Verne.

Y de ahí, al guiñol francés. Yo no lo sabía, pero coincidentemente hablaba este dominical sobre el giñol ¿sabían ustedes que es este teatrillo el origen del gore?

Sí, qué coincidencia.... llevo tiempo pensando en escribir algo, si no gore, al menos sangriento. Ya lo intenté con "Una historia distinta". Quién sabe... esperemos nuevas coincidencias.

Cdaae


Cdaae
Originally uploaded by esther_rcab.