viernes, mayo 05, 2006

DO I SING?

Ayer diluviaba al llegar a la estación, aunque durante el trayecto, apenas reparé en ello, a pesar de su evidencia través del vidrio. Veía caer la lluvia, como quien ve un punto fijo en una pared, y me sumía en un sosegado letargo, en un necesitado hipnotismo a causa de la multitud de imágenes repetidas que me devolvían las gotas. Alguna que otra, se precipitaba, llevándose por delante a las que fueron sus compañeras. Al llegar al destino, el panorama que se observaba era desolador.

Una lluvia implacable y yo.

Esperar a que pudiera escampar no cabía como solución. A no ser que no te importe que tu hijo se quede en la calle esperándote. Entonces, sólo podía salir y avanzar, ahora ¿cómo? ¿corriendo o andando? ¿tiene sentido correr mientras llueve?, desde luego, si se tiene prisa, correr es fundamental para llegar a tiempo, llueva o no. No era el caso. ¿Correr para no mojarse?, absolutamente absurdo. Después de aquella insustancial reflexión, salí, eso sí, caminando, escuchando a los Arctic Monkeys para darme ritmo en los pasos. Cuando la lluvia cae fina, invisible, es incluso agradable. Cuando cae torrencialmente, es divertido, puedo asegurarlo. Entonces es más que obvio que correr resulta un ejercicio absurdo. La ropa duplica su peso real y se pega al cuerpo. La cara se inunda y resulta ser un imán seguro que atrapa el pelo largo.

Pues sí, puedo decir que es divertido. La calle se viste desierta, ¿porqué no, reír? Sí, una risa sonora sale de mi garganta.

Es estupenda la sensación.

Dan ganas de quedarse bailando.

Cantando.