viernes, marzo 17, 2006

Aquí nos vemos.

Tengo este libro completamente subrayado. Quedan muy pocas palabras sin ser resaltadas en él y es que Aquí nos vemos, de John Berger, es un libro sencillo que nos ayuda a pensar. Este extracto me gusta y creo que merece la pena que lo plasme aquí, para compartirlo con quien lo quiera leer. Para que se sitúen, es una conversación que mantiene un hijo con su madre muerta.

“Hubo un error en el principio, continuó. Todo empezó con una muerte.
No entiendo qué quieres decir.
Un día, cuando estés en mi situación, lo entenderás. La Creación empezó con una muerte.
Dos mariposas blancas revoloteaban por encima de su sombrero. Quizá las había traído con ella, pues no hay mucho que pueda atraer a las mariposas en lo alto de un acueducto.
Pero ¿no se podría pensar que el principio es un nacimiento?, pregunté.
Ése es el error que se suele cometer, y tú has caído en la trampa, como me temía.
¡Todo empezó con una muerte, dice!
Exacto. Y los nacimientos vinieron después. Los nacimientos sucedieron --por eso hay nacimiento—precisamente porque ofrecían la posibilidad de reparar algo de lo que la muerte dejó dañado desde el principio. Por eso estamos aquí, John. Para reparar ese daño.
Pero tú no estás realmente aquí ¿no?
¡Pero mira que puedes llegar a ser tonto! Nosotros estamos todos aquí. Igual que tú y los vivos estáis aquí. Vosotros y nosotros estamos aquí para arreglar algo de lo que se rompió. Por eso devenimos.
¿Devenimos?
Llegamos a ser.
Hablas como si nadie pudiera escoger nada.
Escoge lo que quieras. Lo que no puedes hacer es esperarlo todo.
La sonrisa seguía en sus labios.
Claro.
La esperanza es una lupa inmensa, por eso no permite ver a lo lejos.
¿Por qué sonríes?
Esperemos sólo lo que tiene alguna posibilidad de alcanzarse. Reparemos algunas cosas. Un poco es mucho. Una cosa reparada puede cambiar otras mil.
¿Y?
Ese perro de ahí abajo está atado con una cadena demasiado corta. Cámbiala, ponle una más larga. Entonces podrá alcanzar la sombra y se echará y dejará de ladrar. Y el silencio le recordará a la madre de la casa que quería tener un canario en una jaula en la cocina. Y cuando el canario cante, planchará más. Y cuando se ponga la camisa planchada para ir a trabajar, al padre le dolerán menos los hombros. Así que cuando vuelva a casa bromeará, como solía hacerlo, con la hija adolescente. Y la hija cambiará de opinión y decidirá, por una vez, llevar a su novio a casa a cenar. Y otra vez que vaya, el padre le propondrá al joven ir a pescar juntos....¿Quién sabe lo que puede pasar? Sencillamente cambia la cadena. {...}”


Pequeñas cosas pueden hacer mucho, puede cambiar el devenir de las cosas.

Me gusta y me fortalece esa idea.

Así es que, como digo yo, me la quedo.