lunes, febrero 27, 2006

Leonor


Leonor Watling
Originally uploaded by esther_rcab.


Esta es la historia de un viernes. Podría haber sido cualquier viernes, eso no importa, lo verdaderamente significativo es que, debía suceder ese quinto día de la semana que corresponde, según la cultura grecolatina, al día de Venus, la diosa de la belleza, y no a otro.

Era un viernes gélido y avanzábamos con paso rápido por las calles en penumbra, cogidos de la mano, haciendo lazadas con nuestros dedos. Acabábamos de dejar en depósito nuestro más preciado tesoro, comiéndose una hamburguesa y nos disponíamos a disfrutar de una escapada tan especial como inhabitual.

Llegamos al auditorio Padre Soler con tiempo de sobra y nos acomodamos en nuestros duros asientos observando la llegada del resto del público. Hacía años que no iba a Leganés, y esa tarde reconocí en ese lugar a varias personas a las que casi había olvidado. Vi a Elena con su marido, y siguió pareciéndome una mujer acomplejada después de tanto tiempo. Siempre me pareció una mujer gamba. Vi a una compañera del trabajo a la que saludé, no muy efusivamente, y en general, vi rostros conocidos.

No pasó mucho tiempo cuando apagaron las luces y comenzó a sonar la música. Allí, ante el público, apareció ella, exuberante, luciendo una larga falda negra, de tela y tul, que sólo dejaba asomar las puntas redondeadas de sus botas rojas. Una camiseta negra ajustada se ceñía a su cuerpo insinuando las redondeces de su busto. Llevaba el pelo recogido en una pequeña coleta y su rostro, redondo, estaba enmarcado por un pequeño flequillo afrancesado. Verdaderamente era una mujer muy bella y de su boca comenzaron a salir las letras de sus melancólicas canciones. Su voz era grave pero, a la vez, sensual. Dejaba caer las palabras con cierta pesadez, pero volaban ingrávidas a través de nosotros y casi las podíamos coger.

Se movía por el escenario juguetona, pueril y nos deleitaba con su sonrisa. Parecía una niña encerrada en un cuerpo de mujer, con una voz que nos seducía con sus Days are tired.

Entre ella y yo, un escenario, espacio insuficiente como para no poder mirarnos a los ojos y sentir una complicidad, que nos unía en un solo pensamiento: la certidumbre sobre nuestra condición que nos caracteriza a ambas como seres especiales. La sensación de creernos únicas y saber que somos distintas al resto de los que allí había. Cualidad construida sobre el convencimiento de nuestra capacidad para crear, ella sus canciones y yo, mis historias.

P.D. Perdón por varias cosas:

1º. Pido perdón a Leonor: Siento lo de tu ojo chica, nada imposible corregirlo.

2º. Pido perdón por el sonido de la grabación.

Peque�o vals

REC003.WAV
Powered by Castpost