viernes, febrero 24, 2006

EL FRACASO

Sé, tengo la certeza de que el gran hombre no es el que siempre vence. La vida, esta puta vida, la gran maestra, nos demuestra que el gran hombre es el que es capaz de levantarse cada caída.

Si es por eso, entonces todos maduramos adecuadamente, porque ¿quién no se ha caído alguna vez? ¿y a que todos nos levantamos? Pues eso, dicen los psiquiatras, que es necesario para la maduración de la personalidad. Dicen que se aprende más de los fracasos que de los éxitos.

Joder.... pues ya podía ser al revés.

Teniendo en cuenta que el fracaso es una experiencia interior de derrota, la maduración de la personalidad debe ser equivalente a ser duro como una roca a fuerza de golpes. Nacemos blanditos como un souflé y morimos duros como una piedra.

Dice este psiquiatra en cuestión, Enrique Rojas que “la patria del hombre son sus ilusiones. La vida es siempre anticipación y porvenir. Somos proyectos. El ser humano es sobre todo futuro. Ahí se engarzan pequeños objetivos, metas, retos, afanes que jalonan su recorrido y para que estos salgan adelante es necesario que sean concretos, bien delimitados ... La vida es un bracear de uno mismo con la realidad.”

No, si bracear, lo que se dice bracear, braceamos... pero hay veces que uno no sabe nadar, o que hay olas gigantescas que te arrastran hacia la negrura, pero en esas ocasiones puede aparecer un ángel, un querubín que se tire al agua a recogerte y entonces, nadar juntos hasta la orilla, aunque al final cada uno siga su camino.

Bien, confiemos en los querubines.

Y remata: “El sufrimiento es la forma suprema de aprendizaje”

Yo no quiero aprender, de verdad que no.

Vamos a quedarnos con esto...

Fedor Dostoievski
Noches blancas (fragmento)

" Y no he vuelto a ver a Nástenka. ¿Entristecer con mi presencia su felicidad, ser un reproche, marchitar las flores que se puso en los cabellos para ir al altar? ¡Jamás, jamás! ¡Que su cielo sea sereno, que su sonrisa sea clara! Yo te bendigo por el instante de alegría que diste al transeúnte melancólico, extraño, solitario... ¡Dios mío! ¿Un instante de felicidad no es suficiente para toda una vida? "