lunes, febrero 06, 2006

EN LO QUE PIENSAN LOS NIÑOS.


Mario
Originally uploaded by esther_rcab.



Mario tiene ya cuatro años. Es un niño gordito, rechoncho como un serafín de Rubens, parece que estuviera relleno de gominola. Nació en otoño, abrigado por una alfombra de hojarasca, a pesar de que se resistía, tan a gusto estaba en mi interior que cuando llegó por fin la hora, trepó y subió casi hasta mi estómago y así estuvimos horas, de la mañana a la tarde, esperando a que se decidiera a asomar la cabecita. Pero no quiso, tuvieron que abrirme, sí, una desagradable cesárea. ¿Sabéis porqué se llama así? porque nuestro querido Julio César nació de esta forma. Una cesárea, a priori carece de efectos secundarios, pero a posteriori te crea una especie de frustración, porque la parturienta se queda con las ganas de empujar, sí, sí, de empujar, pero eso sucede más tarde, cuando ya han pasado unos meses, es entonces cuando echas de menos esa faceta de la naturaleza que se te ha negado. Quizás eso y la muerte de mi padre hayan hecho de mi una persona un tanto atolondrada.

Mario va cuestionándose la vida. Ayer me pidió un espejo.

- -Mamáaaaaaaaaaaaaaa, tráeme un espejo
- ¿para qué cariño?
- Pues para verme el culo....

¿Qué hacer ante algo así? Busqué un espejo, no quiero yo que mi hijo tenga ninguna frustración. Era un espejo pequeño que saqué de mi estuche de las lentillas.

- Toma cariño
- Pero ¡así no me lo puedo ver! (llorando) ¿porqué nunca puedo verme el culo?

¡Dios mío! Eso era una catástrofe.

- Bueno, hijo.... te puedo coger en brazos y ... tú dándote la vuelta te miras en el espejo grande ¿qué te parece? Así podrás verte bien....
- ¡vale!

Soluciones fáciles a cuestiones sencillas. Cojo a Mario en brazos, desnudito como un lechón y él, contento no puede reprimir una alegre sonrisa al ver su culito redondo y blanquito. Se mete un dedo en el culo y ríe.

Ya por la noche, cuando había olvidado lo sucedido Mario dijo:

- ¿sabes, papá? Los culos no son blancos, son rosas.

¡precioso! ¿verdad?