jueves, febrero 02, 2006

SERES CIRCULARES

Hoy, mi estado anímico me insta a preguntarme qué habría sido de nosotros de no haberse cumplido el castigo que los dioses del Olimpo nos impusieron en el pasado, habiéndonos dividido como lo hicieron en dos y convertirnos, por tanto en seres incompletos. Nuestra desconfianza depositada en ellos fue el detonante de esta cruel condena que hoy aún arrastramos.

Creo que, según la teoría platónica y ya puestos a imaginar, nos desplazaríamos rodando con ayuda de nuestros cuatro brazos y nuestras cuatro piernas y nuestros pensamientos se complementarían con ayuda de nuestras dos cabezas. Seríamos seres perfectos, completos, aunque, todo hay que decirlo, algo extravagantes, ¿o somos extravagantes ahora y no antes?

Sin embargo, aquí estamos, divididos, fragmentados, rotos y perdidos.

Pero lo cierto es que ya no nos sentimos fraccionados, la fuerza de la costumbre ha hecho que nuestro defecto sea lo verdadero, lo deseable. Ya no nos importa encontrar o no encontrar nuestra otra mitad. Hemos aprendido a vivir sin ella. Y cuando por el contrario hemos creído haberla encontrado, la certidumbre de sentirnos extraños nos acomete en algún momento de nuestra vida.