miércoles, enero 04, 2006

CUALQUIER OTRA ÉPOCA FUE MEJOR

Reniego de la época que me toca vivir, cuya literatura escasea de romanticismo y, añoro el pasado donde las historias adquirían un carácter casi mágico. Los jardines eran escenarios extraordinarios, en los que los enamorados musitaban palabras de deseo acompañados por el revoloteo de una mariposa, el graznido de un cuervo, el viento agitado que arrastra voces perdidas, los caminos empedrados que te devuelven el eco de tus zapatos, los sótanos profundos como gargantas que encerraban maleficios, los desvanes misteriosos, familiares fantasmagóricos, sortilegios, vaticinios... Los sentimientos parecían distintos entonces, sublimes casi. Los escritores se esforzaban por inventar situaciones que hicieran surgir la verdadera condición humana, la vileza, el egoísmo, la envidia, la ingratitud, la soberbia, así mi querido y maravilloso Oscar Wilde en su Retrato de Dorian Gray, o el señor Honore Balzac en su Elixir de la vida, conocer el verdadero terror con Edgar Allan Poe..., una época en donde los colores de Flauvert eran carmesí, bermellón, glauco, esmeralda, ...